La “buena noticia” del perdón

Mons. Àngel Saiz Meneses    En el evangelio de este domingo el Señor anuncia la “buena noticia” del perdón. El milagro de la curación del paralítico muestra que Jesús se manifiesta como alguien que tiene el poder  de perdonar los pecados y, puesto que esta potestad está reservada a Dios, Jesús se está presentando como Dios. Jesús curará a aquel hombre de su parálisis física. Pero nos dice algo más: pone de manifiesto que la salvación que ha venido a traer es integral, que ha venido a salvar al hombre entero. 

El próximo miércoles, con el rito de la imposición de la ceniza, entramos los cristianos en el tiempo de la santa Cuaresma.¿Qué nos pide este período a los cristianos de hoy? Ante todo, diría que nos pide estar bien despiertos y ser capaces de interpretar los “signos de los tiempos”.

Vivimos un momento histórico de profundas transformaciones, en una continua evolución cultural y tecnológica, en medio de una secularización aparentemente imparable, en que la dimensión religiosa tiende a ser relegada al ámbito privado. En el centro del escenario, el eclipse del sentido de Dios y del sentido último del hombre, la anestesia del sentido y de la conciencia del pecado y el consiguiente desvanecimiento de las categorías del bien y del mal.

Pues bien, aquí y ahora, los cristianos estamos llamados –en especial en el tiempo de Cuaresma- a anunciar la “buena noticia” del perdón de los pecados. Porque el pecado existe, y no se puede ignorar su realidad. Porque Jesucristo ha venido a salvarnos del pecado y de todo mal. Porque, en virtud del amor misericordioso de Dios, sabemos que, donde abundó el pecado, sobreabundará la gracia (cf. Rm 5,20).

Por esto, no dudo en recomendar la recepción, especialmente en este tiempo cuaresmal, del sacramento del perdón o de la reconciliación. Me ha impresionado que el Papa recomiende vivamente, en su reciente mensaje parala Jornada Mundialde los Enfermos, los que llama “sacramentos de curación”: la confesión y la unción de los enfermos. Ya me refería a este último en un anterior comentario.

El sacramento de la penitencia, subraya el Papa, tiene una gran importancia en el camino de la vida cristiana, ya que “toda la fuerza de la Penitencia consiste en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une a él con profunda amistad” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1468). Por ello, la Iglesia, que ha recibido la misión de continuar el anuncio de perdón y reconciliación proclamado por Jesús, no cesa de invitar a cada persona a convertirse y a creer en el Evangelio. Es exactamente lo que nos dirá el miércoles el sacerdote al imponernos la ceniza. Miremos que el signo nos no haga olvidar el mensaje significado en el rito.

Jesús, con su vida, anuncia y hace presente la misericordia del Padre. Él no ha venido para condenar sino para perdonar y salvar, para dar esperanza incluso en la oscuridad más profunda del sufrimiento y del pecado, para dar la vida eterna. En el sacramento de la Penitencianos acogemos a la “medicina de la confesión”. En ella –como enseñó Juan Pablo II- “la experiencia del pecado no degenera en desesperación, sino que encuentra el amor que perdona y transforma” (cf. Exhortación Reconciliatio et paenitentia, 31).

Juan Pablo II era muy consciente que el hombre de hoy necesita de la “medicina del perdón”. Por eso, se hizo el evangelizador del “Dios, rico en misericordia” –titulo de una de las encíclicas más centrales de sus enseñanzas-, del padre de la parábola evangélica (cf. Lc 15,11-32), que no cierra el corazón a ninguno de sus hijos, sino que los espera, los busca y los alcanza.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar.Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos.En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989).El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”.El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis.El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa.En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.