Nuevo presbítero para la Iglesia de Lleida

Mons. Joan Piris    Este domingo en la Catedral tendremos ocasión de revivir otra experiencia del sacramento del Orden en el grado de presbítero.

El llamamiento al sacerdocio ministerial y la respuesta correspondiente son siempre un don, una gracia de Dios que nos plantea siempre la misma pregunta a todos quienes la hemos recibido: por qué yo? En el asunto que nos ocupa, cuando el llamado tiene ya una cierta edad y una historia particularmente compleja, todavía es más difícil poder explicarlo. Ciertamente, los caminos de Dios no son como los nuestros.

En este aspecto, el presbítero está llamado a ser «un hombre de Dios», así califica san Pablo a sus discípulos Timoteo y Tito, y no está hablando de dignidades sino de responsabilidades. Un hombre de Dios es alguien llamado a tener una especial intimidad con Dios, como dirá explícitamente san Lucas al explicar la elección de los apóstoles por parte de Jesús: «para estar con él y para enviarlos a predicar». Hace falta que el llamado esté «en el secreto» antes de darlo a conocer. Y esto es una experiencia sublime y terrible a la vez, porque se es consciente de la grandísima distancia que hay entre el que llama y el que es llamado. Es como la noche y el día que no pueden estar más cerca uno del otro ni ser más ¡diferentes!

Os aseguro que andar por el mundo con esta clara conciencia de las cosas es un gozo enorme, pero también un riesgo porque eres sólo un hombre, con cualidades y fragilidades, portador de un tesoro en vasos de barro, llamado a comunicar la Salvación de Dios acompañando los hermanos en la lucha contra el mal con la mayor fidelidad posible, y sabiéndote tú mismo cargado de debilidades.

El programa al que somos llamados todos los bautizados, lo debe vivir de manera particular el presbítero por la imposición de las manos del obispo y el correspondiente envío: comporta entender el mundo y la historia desde la perspectiva de Jesús y sembrar esperanza, como Él; proclamar las Bienaventuranzas como camino de felicidad y enseñar a vivir según este espíritu; proporcionar consuelo y perdón en aras de Dios, alentar los desfallecidos y estar cerca de los atribulados. Ha de alentar a la reconciliación y al abandono de los odios, creando espacios de justicia y caridad fraterna e impulsando proyectos de transformación de las personas y de la sociedad. Debe repartir el «Pan del Camino», que es la Eucaristía, y anunciar a Jesucristo como llave, centro y fin de la historia humana (GS 10). Una esperanza que nace de Cristo resucitado y ensancha el corazón, ilumina el sentido de la vida y abre a perspectivas más allá de todo horizonte cerrado, porque afirma que nuestra historia está abierta a la eternidad.

Damos nuevamente gracias al Buen Dios por este nuevo presbítero y encomendémoslo con todo el corazón.  

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia.En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984.CARGOS PASTORALESHa sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste.El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año.El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesisOTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.