Encuentro continental de sacerdotes de la OCSHA en Salvador de Bahía

La Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias ha invitado a los sacerdotes misioneros de la OCSHA que trabajan actualmente en América Latina a una nueva convivencia sacerdotal en la Archidiócesis de Salvador en Bahía (Brasil). Han podido desplazarse desde su lugar de destino 78 misioneros de los 333 que en la actualidad en están en la práctica totalidad de los países americanos. Procedían de Argentina (10), Chile (5), Uruguay (3), Paraguay (2), Brasil (16), Perú (18), Ecuador (4), Venezuela (3), Colombia (1), Honduras (5), Guatemala (4), El Salvador (1) y EE.UU. (4). Desde España han asistido el Arzobispo de Toledo, Presidente de la Comisión Episcopal, Monseñor Braulio Rodríguez y el Director del secretariado de la Comisión de Misiones en la Conferencia Episcopal Española, Anastasio Gil.

El delegado nacional de la OCSHA en Brasil, Victor Hernández, y el subdelegado, Luis Miguel Modino, trabajaron intensamente para todo estuviera preparado en el Centro de Treinamento de Líderes, propiedad de la Archidiócesis de Salvador.

Después de recibir en el aeropuerto a los diversos grupos que fueron llegando a lo largo del día 16 de enero, surge la primera gran noticia del Encuentro: La suma de los años gastados por todos los presentes al servicio de la misión en América es de 1.953 años. Desde los 56 años que aportó el mayor hasta el que acaba de llegar hace menos de un año. Pero todos con la alegría de quien está viviendo la experiencia misionera en otros ámbitos más necesitados de la Iglesia. Es la expresión de la dimensión universal que está en la entraña del ministerio sacerdotal.

El Encuentro se inicia con una cercamiento a la realidad social y eclesial de cada uno de los países donde están trabajando. La primera reflexión procede del país anfitrión. Es el profesor Barreito quien toma la palabra para describir la vida de la sociedad brasileña desde el punto de vista social. Destaca entre las principales preocupaciones la fractura que cada día es más pronunciada entre las dos grandes clases sociales, los ricos y los pobres, quedando la clase media reducida a la inexistencia.

Más tarde Monseñor José González, obispo de Cazajeiras, que fue a Brasil como sacerdote de la OCSHA, recordó que los principales objetivos y prioridades de la Iglesia en Brasil: a) Está en estado permanente de misión; b) Es como la casa de la iniciación cristiana; c) Trabaj al servicio de la animación bíblica en la vida pastoral; d) Se presenta como comunidad de comunidades; y e) Lucha por la defensa de la vida en todas su dimensiones.

El resto de las delegaciones fueron describiendo la situación en cada país. Con el riesgo de no recoger todas las aportaciones, a la espera de editar el dossier con estas intervenciones. Naturalmente en el sentir de cada interviniente estaba la necesaria referencia al Documento conclusivo de Aparecida y al proyecto de la Misión continental o Misión permanente, según la precisión de algunos.

Cabe destacar la prioridad pastoral en estas cinco dimensiones: a) la familiar, con la necesaria atención al matrimonio; b) la vocacional hasta lograr que las Iglesia particulares puedan atenderse por los ministerios que nacen y se consolidad en su interior; c) la preocupación por la vida humana para que madure en todas y cada una de sus dimensiones; d) la pastoral educacional que garantiza la dignidad de las personas y libera a los generaciones juveniles del anafabetismo; e) y la pastoral de la reconciliación ante tanta violencia que se vive en numerosos países americanos.

Otros hechos fueron recordados como indicadores de una sociedad necesitada del mensaje evangélico: Urgencia de una actividad misionera en los grandes núcleos urbanos donde llegan riadas de personas procedentes del mundo rural, sin otra esperanza que la poder sobrevivir ante tanta pobreza y miseria; dar consistencia formativa a la religiosidad popular que subyace en las comunidades con el fin de contrarrestar la “ofertas” pseudorreligiosas de las sectas; la cercanía y acompañamiento de las familias de las que han emigrado alguno de sus miembros y quedan a la intemperie hasta el punto de ser considerada esta emigración como una de las sangría que están dañando con crueldad a la sociedad de algunos pueblos; y la protección y defensa de los derechos de los indígenas, entre otros el derecho a la propiedad de la tierra.

La jornada del miércoles 18 de enero fue ocasión para celebrar la Eucaristía en el santuario del Bonfin para pedir por este pueblo brasileño que camina a buen ritmo en busca del desarrollo social, y por los fieles brasileños que necesitan avanzar y consolidar la fe recibida. La Iglesia en Brasil, por otra parte, está dando muestra evidentes de maduración y asunción de compromisos misioneros, dirigidos inicialmente hacia la zona Norte (Amazonía) donde la misión ad gentes es aún una necesidad prioritaria. Esta conciencia misionera está dando sus frutos en las Iglesia locales del Sur y en las Instituciones misioneras con nuevos “envíos” a la misión a otros continentes.

Para no perder el sabor brasileño el día se cerró con una representación de la cultura “bahiana” a través del canto, la música y el baile. El Arzobispo Braulio Rodríguez ayudó a los participantes a vivir una nueva experiencia de Dios durante unas horas reservadas al retiro espiritual. La Carta del Papa “La Puerta de la fe” fue el argumento para ayudarnos a la oración y la acción de gracias por el don de la vocación misionera. Retiro que tuvo un epílogo testimonial: la película “La última cima”.

A partir de ese momento se imponía mirar al futuro, desde las necesidades de cada país. El trabajo de reflexión por países fue la ocasión para analizar la situación concreta de los sacerdotes de la OCSHA y tomar conciencia de la necesidad de ayudarnos a llevar a cabo esta hermosa tarea misionera.

Estos encuentros por países son necesarios y gratificantes, ya que no es fácil tener contacto unos con otros antes las distancias geográficas de los respectivos lugares de trabajo. Por eso es de agradecer el trabajo solidario de los delegados por países; en mucho de ellos comienzan a nombrarse un subdelegado para colaborar juntos, la programación de encuentros anuales por países en años impares y el intercambio de correos electrónicos para la relación personal. En su ayuda está el servicio de la OCSHA que desde la Conferencia Episcopal trata de fomentar esta comunión sacerdotal.

El Encuentro se cerró con una exhaustiva información de la vida de la OCSHA, el seguimiento por parte de los Obispos de la Comisión Episcopal y la Comisión Asesora de la OCSHA, destacando la puntual información a través de la revista “Carta de Casa”, el acompañamiento personal a cada misionero en sintonía permanente con laa la diócesis de origen, y la atención especialísima a los mayores y enfermos. El Arzobispo de Toledo, Monseñor Rodríguez Plaza, Presidene de la Comisión Episcopal de Misiones, en la Misa de clausura agradeció a Dios esta oportunidad que ha tenido de vivir de cerca la realidad de los sacerdotes de la OCSHA y se ofreció, en nombre de los obispos de la Comisión Episcopal, para cuanto necesiten en su actividad misionera.

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