Decálogo de la serenidad

Mons. Francesc Pardo i Artigas   Al revisar mi archivo reencontré un documento muy interesante y que en un período de vida me prestó un gran servicio. Se trata de un texto del beato Papa Juan XXIII, titulado “Decálogo de la serenidad”, que por mi parte adaptaba a las situaciones que vivía.

 

A inicios de 1973 estaba casi seguro que a lo largo de aquel año, en verano, seria ordenada sacerdote por el arzobispo, Dr. Jubany. Muchos presbíteros se habían secularizado desde 1970. Algunos de ellos eran míos, amigos a los que admiraba y tenía como referentes. Todo lo cual me provocaba una cierta inquietud que repercutía en mi vida. El “Decálogo de la serenidad”, que retoqué i adapté, me ayudó a orar y serenó mi ánimo. En muchos momentos de mi vida he vuelto a meditar el citado Decálogo siempre adaptándolo. He vuelto a orar y meditar, durante algunos meses este texto que os ofrezco en esta carta semanal, con el convencimiento que ayudará a más de uno.

 

Cada cual habrá de adaptarlo a su situación vital y tener presentes sus responsabilidades.

 

1 – Únicamente hoy, trataré de vivir exclusivamente al día, sin tratar de resolver de golpe todos los problemas de mi vida, de la Iglesia y de mi entorno.

 

2 – Únicamente hoy, quiero creer firmemente –pese a que algunos hechos parezcan mostrar lo contrario- que la providencia de Dios se ocupa de mi y de esta Iglesia diocesana de Girona.

 

3 – Únicamente hoy tendré cura de mi talante: educado y amable en las formas, no criticaré a nadie procurando descubrir y valorar lo más positivo que hay en cada persona. Me esforzaré en ser exigente conmigo mismo y benevolente con los demás. Si he de advertir a alguien lo haré porque lo estimo, quiero su bien y sin menospreciarle u ofenderle.

 

4 – Únicamente hoy haré todo lo posible para ser feliz con la certeza que he sido creado para serlo, no sólo en el otro mundo, también en este. Y también en aportar felicidad a los demás, especialmente a los que están a mi lado.

 

5 –Únicamente hoy, haré un buen rato de plegara. Así como en las reuniones y conversaciones comento con los demás lo que sucede, lo que me preocupa y lo que me alegra, también lo haré con el Señor. Pero procuraré atender lo que me sugieran y no únicamente sugerir. Para ello dedicaré un rato a leer pausadamente la Sagrada Escritura y a meditar algunos salmos de la liturgia de las horas.

 

6 – Únicamente hoy, también dedicaré un rato a la lectura del evangelio; recordando que, de la misma forma que el alimento es necesario para la vida del cuerpo, la lectura pausada del Evangelio es necesaria para la vida cristiana. Lo haré con el evangelio de la Misa diaria, mientras me dispongo a celebrarla.

 

7 – Únicamente para el día de hoy me propongo hacer una buena acción y no decirlo a nadie. Y todavía mejor si pueden ser dos o tres.

 

8 – Únicamente hoy, si me siento ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere de ello.

 

9 – Únicamente hoy, me esforzaré, a semejanza de nuestro Padre en el Cielo, en perdonar y no solo en olvidar.

 

10 – Únicamente hoy, mantendré la esperanza que con mi trabajo y el de toda nuestra Iglesia diocesana de Girona, ofrecemos Jesucristo y su salvación a todo el mundo.

 

Así lo practicamos cada día, unos cuantos días y muchos días.

 

+Francesc Pardo i Artigas

 

Obispo de Girona

 

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 356 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña.Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany.El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.