La fe sanadora

+ Juan del Río Martín
El Mensaje de Benedicto XVI para la celebración de la XX Jornada mundial del enfermo tiene como lema: “¡Levántate, vete; tu fe te ha salvado” (Lc 17,19). Su objetivo es animar a los enfermos y menesterosos a encontrar en la fe en Dios el soporte seguro que da sentido a toda dolencia humana.
La lucha contra la enfermedad y la prevención de ésta, es algo característico de las sociedades modernas desarrolladas. En cambio, los países pobres no gozan de los medios científicos y técnicos para hacer frente a la mínima asistencia sanitaria. Para uno y otro mundo la enfermedad sigue suponiendo una incógnita inabarcable. Es un perpetuo recordatorio de que la vida es lucha, que tiene fecha de caducidad y que el paraíso de la salud permanente no existe. Esto, para el hombre posmoderno y secularizado es el gran fracaso humano, que elude, disfraza u oculta ante la imposibilidad de su vencimiento.
Actualmente, en los sistemas sanitarios priman los criterios economicistas, cientificistas, competitivos y de prestigio. Se margina o ignora la perspectiva trascendente de la persona que, en definitiva, es la que da significado a lo incomprensible del dolor. Esto hace que el enfermo sea un objeto experimental, un número, una cama, un coste. Por eso mismo, es inevitable plantear un sistema sanitario más ético, más humano, más justo, donde el enfermo tenga un rostro sufriente y humano.
El cristianismo no ha negado nunca la enfermedad, el dolor, la muerte, sino que ha preparado a los hombres para pasar por esos trances, enseñando siempre a ser solidarios y caritativos con los aquejados por cualquier padecimiento. El Papa nos recuerda que: “Dios, en su Hijo, no nos abandona en nuestras angustias y sufrimientos, está junto a nosotros, nos ayuda a llevarlos y desea curar nuestro corazón en lo más profundo”.
La fe en Cristo no suprime el sufrimiento, pero lo ilumina, lo eleva, lo purifica, lo sublima, lo vuelve válido para la eternidad. Esa vivencia, sitúa al enfermo en un modo de vivir y de relacionarse muy distinto de aquellos que experimentan esa misma realidad, pero sin referencia a un Dios que desea siempre nuestro bien, aunque a veces no lo veamos. La confianza y el seguimiento a ese Médico que es Jesús de Nazaret (Mt 9,12; Mc 2,17; Lc 5,31), hace que alcancemos la salud integral, ya que como diría san Agustín: “Cristo es en realidad el médico sabio y omnipotente que quiso sanar las enfermedades del cuerpo para manifestarse como salvador de las almas”. (Sermo 84,4).
El Mensaje pontificio nos recuerda que “el binomio entre salud física y renovación del alma lacerada nos ayuda a comprender mejor los sacramentos de curación”. La terapia de la fe sanadora comienza con la humilde y constante plegaria del afligido y de la comunidad que rodea al enfermo. La Iglesia, como continuadora de la obra y misión de su Señor, ofrece las “medicinas espirituales” de los sacramentos de la Penitencia y de la Unción. Son momentos privilegiados donde los enfermos se enfrentan a su propia vida, reconocen los errores y fracasos y siente el bálsamo de la reconciliación con Dios, con los hermanos y consigo mismos. No son “analgésicos mentales”, ni impiden que las ciencias médicas y sanitarias hagan su labor, sino que son realidades de la gracia sobrenatural que cura el corazón destrozado de la persona que pasa por la prueba del sufrimiento y de la proximidad de su final. Ello tiene como fruto la paz de espíritu que posibilita vivir con dignidad y humanidad en el “lecho del dolor”.
Esto no lo puede dar ni las más avanzadas ciencias médicas, ni la simple asistencia social hospitalaria, porque el que enferma es una persona, un espíritu encarnado y como tal tiende a su fin. Como dice Agustín de Hipona: “nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (Conf. 1,1).

+ Juan del Río Martín
Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma.Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla.Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana.CARGOS PASTORALESEn los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992).El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año.El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017.El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".