Hay que actuar

Mons. Ángel Rubio   El domingo sexto del Tiempo Ordinario la liturgia de la Iglesia nos ofrece el Evangelio de la curación de un leproso que se acerca a Cristo y éste no duda en “tocarlo” para curarlo y rehabilitarlo plenamente reintegrándolo a la sociedad. Es mucho más que un milagro. 

El ejemplo de Jesús insta a que también nosotros extendamos nuestra mano a los marginados de nuestra sociedad y les curemos las heridas provocadas por la incomprensión y la injusticia, por la enfermedad y el hambre, por el color de la piel o la raza.

El mundo necesita muchas manos extendidas como las de Jesús que sean portadoras de valores humanos y cristianos y he aquí que la campaña de Manos Unidas de este año nos ofrece como lema: “La salud derechos de todos ¡ACTÚA!”; porque quiere prolongar los gestos liberadores de Jesús y sus acciones curativas, pero sobre todo, sus sentimientos compasivos. 

 La salud es un derecho de todos los hijos de Dios, porque Cristo vino precisamente a curar nuestras enfermedades para que tuviéramos vida abundante. Sin embargo, millones de personas no disfrutan de este derecho y por otras razones que por la injusticia, la crueldad y la indiferencia de otros privilegios. 

Manos Unidas nos ofrece algunos datos. El noventa y siete por ciento de las muertes por enfermedades contagiosas, que cada año se cobran la vida de 15 millones de personas, ocurre en los países en vías de desarrollo. El VIH (sida) sigue siendo la principal infección mortal del mundo. En 2008 eran 33,4 millones de afectados. El paludismo (malaria) afecta sobre todo a los pobres, debido a la malnutrición. En 2008 hubo 247 millones de casos, que causaron cerca de 1 millón de muertes. La tuberculosis (TB) continúa siendo una de las principales causas de muerte. En 2008 cerca de 2 millones de personas fallecieron por esta enfermedad.  

Aunque algunos malintencionados culpan a la Iglesia católica de promover la transmisión del SIDA por no estar de acuerdo con la utilización de los preservativos, realmente, los que se contagian no lo hacen por obedecer a la Iglesia, sino por desobedecerla, puesto que la moral cristiana prohíbe las relaciones sexuales promiscuas, la prostitución y la infidelidad matrimonial, que están detrás de la mayoría de los contagios. De hecho, lo que está totalmente demostrado es que las relaciones sexuales fieles de un matrimonio limpio de la enfermedad nunca pueden transmitir el virus. Por tanto la mejor forma de prevención es tener unos hábitos sexuales sanos basados en el matrimonio fiel y estable. 

HAY QUE ACTUAR. No seamos simples espectadores. Éstos son los que están enterados de todo. Saben todas las noticias. Están al tanto de lo que sucede. Hasta viven con pasión el día a día, pero siempre desde la utopía sin arriesgar nada, sin mover un dedo. Son espectadores. No se sienten obligados a nada. En el mejor de los casos recoger noticias y difundirlas. Hay muchos espectadores ante las necesidades del mundo y las tragedias humanas, y pocas personas comprometidas en poner remedio. 

Es importante el conocimiento de los hechos, pero la vida de las personas es algo más que una noticia. Nadie debe ser neutral cuando se trata de problemas humanos. ¿Dónde está tu hermano? ¿Qué le ocurre a tu hermano? etc… son preguntas que nos hace Dios y deberían obtener una respuesta mejor que la que respondió Caín cuando se le preguntó por su hermano Abel contestando ¿soy yo el guardián de mi hermano? 

Conocer las situaciones de hambre, educación, salud, etc… y pasar de largo es hipocresía. Estar enterados y no hacer nada es ser culpable de omisión. ¡ACTÚA!. Las necesidades de nuestros hermanos estén donde estén no pueden ser solo datos para una estadística ni solo noticias para el comentario. Son la materia de un juicio sin misericordia para quien no tuvo misericordia. Cerrar las entrañas a los necesitados, y no responder con obras y de verdad, es una falta de amor a Dios y a la humanidad. “Obras son amores y no buenas razones” dice el proverbio español. 

Y el evangelio de Cristo, que es más importante, nos dice: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme” (Mt 25, 35-36). Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis. 

 +Ángel Rubio Castro

  Obispo de Segovia

Mons. Ángel Rubio Castro
Acerca de Mons. Ángel Rubio Castro 137 Articles
Nace en Guadalupe (Cáceres), Archidiócesis de Toledo, el 18 de abril de 1939. Entró en el Seminario Menor diocesano de Talavera de la Reina (Toledo) desde donde pasó al Seminario Mayor “San Ildefonso” para realizar los estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote en Toledo el 26 de julio de 1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología en Madrid, por la Universidad Pontificia de Comillas y en Salamanca la Diplomatura en Catequética por el Instituto Superior de Pastoral. Es Doctor en Catequética por la Universidad Pontificia de Salamanca.CARGOS PASTORALESTanto su ministerio sacerdotal como el episcopal han estado vinculados a la diócesis de Toledo. Como sacerdote desempeñó los siguientes cargos: de 1964 a 1973, coadjutor de la parroquia de Santiago el Mayor; 1971, Secretario de la Visita Pastoral; 1972, director del Secretariado Diocesano de Catequesis; en 1973 es nombrado capellán y profesor de la Universidad Laboral de Toledo, Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral primada, cargo que desempeñó hasta el 2000, y profesor de Catequética en el Seminario Mayor, donde fue docente hasta su nombramiento episcopal. Además, de 1977 a 1997 fue Vicario Episcopal de Enseñanza y Catequesis; de 1982 a 1991 profesor de Religión en el Colegio diocesano “Ntra. Sra. de los Infantes”; en 1983, capellán de las Religiosas Dominicas de Jesús y María; de 1997 a 2000 es designado subdelegado diocesano de Misiones y en el año 2000 delegado diocesano de Eventos y Peregrinaciones, Profesor de Pedagogía General y Religiosa en el Instituto Teológico de Toledo, Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Canónico de la Catedral, cargos que desempeñó hasta 2004.El 21 de octubre de 2004 se hacía público su nombramiento como Obispo titular de Vergi y Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo. El 12 de diciembre del mismo año recibió la consagración episcopal. El 3 de noviembre de 2007 se hacía público el nombramiento como Obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 9 de diciembre de ese mismo año.El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Segovia el 12 de noviembre de 2014, aunque continuó como administrador apostólico hasta el 20 de diciembre, día de la toma de posesión de su sucesor.Es Consiliario Nacional para Cursillos de Cristiandad.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Anteriormente, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Enseñanza (desde 2005) y de Apostolado Seglar (desde 2011). También ha sido miembro, de 2005 al 2011, de Vida Consagrada.