La salud, derecho de todos

 Mons. Joan Piris   Ser sensibles al clamor que proviene del mundo del dolor y del sufrimiento, estar al lado de quienes viven sus problemas de salud en condiciones indignas del ser humano, y así ser testigos creíbles del amor de Cristo, forma parte de nuestra identidad de cristianos. Pero sin olvidar que somos más que un canal de transmisión de bienes para el desarrollo de otros más frágiles. Hace falta implicarse personalmente en la realidad de estas personas y pueblos más necesitados, con los que se identifica el Señor. Hace falta poner todos algo de nosotros mismos.

Quiero agradecer bien concretamente la ejemplar atención que en nuestras Parroquias se presta a los enfermos e impedidos que están en su casa  (y también en los Hospitales, Clínicas y Residencias de abuelos). En la atención a los enfermos, más que en otras cosas, se hace creíble el amor y se ofrece un testigo de esperanza en la resurrección, descubriendo en ellos el rostro del Señor doliente y glorioso. “Hay preguntas urgentes sobre el dolor y la muerte que esperan respuestas válidas…; el cristiano está llamado a testimoniar la consoladora verdad de Cristo resucitado, que asume las heridas y los males de la humanidad, incluida la muerte, y los convierte en momentos de gracia y de vida.” (Joan Pau II).

En esta línea de un mundo diferente, quiero recordar que hace 60 años (10-02-1952) el papa Pío XII lanzaba su “Proclama por un mundo mejor” diciendo: “Es todo un mundo el que hace falta rehacer desde sus fundamentos, es necesario transformar de salvaje en humano, de humano en divino, es decir, según el corazón de Dios”. Más tarde, el Concilio Vaticano II pedía a los laicos realizar su misión “ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios” (LG 31).

Pero, como JuanXXIII puntualizó, “el orden que rige en la convivencia entre seres humanos es de orden moral. Es trata de un orden fundamentado en la verdad, que debe ser practicado según la justicia, que exige ser vivificado y completado por el amor mutuo y finalmente debe ser orientado a conseguir una igualdad cada día más razonable, dejando fuera de peligro la libertad” (Pacem ‘in’ terris, 34 y 37).

Tantas veces hablamos de estructuras “de pecado” que hace falta denunciar… Pues bien, el reparto injusto de los bienes que impide el derecho de todos a la salud es una estructura de pecado y hay muchos hijos y hijas de Dios sufriendo las consecuencias, pero son sobre todo “los más débiles” los que pagan el precio más alto.

Podemos decir que nuestra cultura, pese a la crisis actual, todavía es la “de quienes pueden” y “de quienes tienen” y dominan”: máquinas, personas, cosas, recursos… Pero sabemos que hay otra parte de la humanidad que, teniendo derecho a las mismas oportunidades, ven sus vidas amenazadas y deben vivir en condiciones infrahumanas.

La campaña de Manos Unidas de este año completa el título de esta glosa con un imperativo: actúa!

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

 

 

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia.En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984.CARGOS PASTORALESHa sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste.El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año.El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesisOTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.