Confesar en San Onofre

Mons. Juan José Asenjo     Queridos hermanos y hermanas: Pocas realidades pastorales son tan importantes en nuestra Archidiócesis como la Adoración Perpetua, que tiene su sede en el pequeño oratorio de San Onofre, en la Plaza Nueva de Sevilla. Nació hace seis años como fruto del amor a la Eucaristía de un grupo de laicos, guiados por un benemérito sacerdote, con la bendición del Cardenal Amigo Vallejo, y la colaboración entusiasta de la Hermandad de San Onofre, titular del oratorio. 

Desde entonces, este pequeño templo recientemente restaurado, se ha convertido en el corazón de nuestra Archidiócesis. Son centenares las personas que se han comprometido a acompañar al Señor una o dos horas a la semana, de día o de noche, y son centenares también los sevillanos que van o vuelven de sus quehaceres y que entran unos minutos en San Onofre para saludar al Señor. 

No es para menos. La Eucaristía es nuestro más venerable y preciado tesoro. En él se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, Cristo mismo, nuestra Pascua. Ella es el compendio y la suma de nuestra fe, el sacramento en el que el Señor resucitado vivifica a su Iglesia con el don de su amor. Ella, además de sacrificio y alimento, necesario para vivir fiel y santamente nuestros compromisos cristianos, es presencia real de Cristo. El Señor permanece en las especiales sacramentales cuando el sacerdote las reserva en el sagrario. La presencia del Señor en la eucaristía no es estática, sino profundamente dinámica, y reclama nuestra adoración. En la adoración eucarística el Señor nos fortalece, nos diviniza, nos aferra para hacernos suyos, para transformarnos y asimilarnos a Él. La adoración eucarística es el auténtico camino de renovación de nuestras comunidades cristianas, venero de santidad, alambique de fidelidad, de vigor espiritual y temple apostólico. 

Por todo ello, he pedido a los seis Vicarios Episcopales que, en diálogo con los arciprestes y sacerdotes, vean la manera de establecer la Adoración Perpetua en una iglesia de cada Vicaria, de manera que sea el punto de referencia de todas las actividades pastorales, motor de la Nueva Evangelización a la que nos ha convocado el Papa Benedicto XVI, e imán de las comunidades cristianas de su demarcación. ¡Dios quiera que sea factible esta iniciativa! ¡Ojala se impliquen en ella las Hermandades y Cofradías! Hagamos todos los esfuerzos que estén a nuestro alcance para visitar todos los días al Señor, adorarlo y acompañarlo. La adoración eucarística es el ambiente propicio en el que nuestros jóvenes han escuchado la llamada de Dios a seguirle en el sacerdocio o en la vida religiosa, y el manantial en el que siguen surgiendo jóvenes cristianos, limpios, alegres y generosos, capaces de vivir una vida nueva y de construir la nueva civilización del amor. 

Pocas Diócesis tienen unas raíces eucarísticas tan fuertes y hondas como Sevilla. Basta conocer el número sorprendente de hermandades sacramentales surgidas a partir del siglo XV, que sería preciso revitalizar, y las alhajas eucarísticas, cálices, copones y sagrarios de nuestra catedral y de nuestras parroquias, seguramente de las más hermosas de toda la cristiandad. Todo ello es una llamada apremiante a reavivar nuestras raíces para estar a la altura de nuestra historia eucarística. 

En San Onofre es posible encontrar a determinadas horas un confesor dispuesto a administrar el sacramento de la penitencia, sacramento sumido hoy en una profunda crisis, que entre todos, muy especialmente con la colaboración de los sacerdotes, hemos de tratar de superar. No es el momento de analizar sus causas, entre las que se encuentran la pérdida del sentido del pecado y el individualismo que impide reconocer la necesidad de la mediación institucional de la Iglesia en el perdón de los pecados. El sacramento de la penitencia es un sacramento precioso, un encuentro personal con la misericordia de Dios, que se nos da en Cristo y que se nos hace cercano mediante el ministerio de la Iglesia, con el amor tierno del padre de la parábola del hijo prodigo. En este sacramento del perdón, de la paz, de la alegría y del reencuentro con Dios, se nos ofrece el rostro del Padre bueno que conoce nuestra condición humana y se acerca a nuestra debilidad. 

Precisamente por ello, sin menoscabar ni tratar de sustituir a la Catedral, parroquias e iglesias conventuales que ofrecen asiduamente el sacramento del perdón, a las que agradezco su valioso servicio, estimo necesario que en San Onofre haya sacerdotes dispuestos a oír confesiones todos los días del año de ocho de la mañana a diez de la noche, y que toda Sevilla sepa que en esa franja horaria encontrarán un sacerdote dispuesto a reconciliar a los penitentes en el nombre y con el poder de Dios. En consecuencia, emplazo a los sacerdotes que lo deseen a que den su nombre, con el horario de su preferencia, al Sr. Vicario General. Para dar ejemplo, yo mismo acudiré a San Onofre todo los lunes, de ocho a diez de la mañana para oír confesiones, consciente del gran bien que podemos hacer los sacerdotes administrando paternalmente este hermoso sacramento, verdadero manantial de fidelidad y de santidad para nosotros y para nuestros fieles, como nos dijera el Beato Juan Pablo II. 

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

 + Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

Mons. Juan José Asenjo
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Mons. D. Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969. Es Licenciado en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos (1971). Amplió estudios en Roma donde realizó, desde 1977 hasta 1979, los cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana.CARGOS PASTORALESLos primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, donde trabajó en la enseñanza y en la formación sacerdotal. Estuvo vinculado especialmente al Patrimonio Cultural como Director del Archivo Artístico Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997) y Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993).En 1993 fue nombrado Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal, el 20 de abril de 1997, como Obispo Auxiliar de Toledo. Tomó posesión de la diócesis de Córdoba el 27 de septiembre de 2003.El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Sevilla y el día 5 de noviembre de 2009 comenzó su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla, al aceptar el Santo Padre la renuncia del Cardenal Amigo Vallejo.Por delegación de los Obispos del Sur, es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud de Andalucía.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE preside la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, cargo para el que fue elegido el 15 de marzo de 2017. Ya había presidido esta Comisión de 2005 a 2009.Otros cargos en la CEE: vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997); secretario general y portavoz de la CEE (1998-2003); miembro del Comité Ejecutivo (2009-2017).Fue copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal Española para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales de 1998 a 2003.Ejerció de coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España el 3 y 4 de mayo de 2003.Ha sido miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia" y de la "Junta Episcopal Pro V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús".