Hambre debida a nuestra pasividad

Mons. Francesc Pardo i Artigas   Todos conocemos las estremecedoras estadísticas de cuantos mueren de hambre cada día. Hemos contemplado por la “tele”, mientras almorzamos o cenamos, escenas dramáticas en el Cuerno de África, con niños desnutridos, llenos de moscas e hinchados vientres… La mayoría de nosotros sabemos que la Tierra produce suficientes recursos para que toda su población pueda disponer de los alimentos necesarios. También sabemos –y lo decimos en una expresión popular- “que el mundo está muy mal repartido”. Podemos hablar de causas estructurales, políticas, económicas…

 

Ciertamente debemos analizar las causas llamadas “estructurales” del hambre para poder afrontar el problema y no detenernos únicamente en sus consecuencias. En este capítulo, las organizaciones económicas y políticas a escala mundial tienen una gran responsabilidad. También las políticas de los países llamados desarrollados han de tener muy en cuenta si su crecimiento se debe, en buena parte, al decrecimiento de otros. Los países marcados por el hambre, más allá de las causas naturales, deberían hacer una profunda revisión de sus decisiones para conseguir una distribución más justa del trabajo, de sus rentas, para no gastar sus ingresos en armamento. Y, de no hacerlo, deberían intervenir los organismos mundiales. Todo ello es verdad, pero tampoco debemos olvidar que, en alguna medida, “todos” somos responsables. A ti y a mi, en el juicio de Dios, en la valoración que hace y hará de nuestra vida, se nos preguntará también: ¿Qué has hecho de tu hermano? ¿Qué hiciste cuando lo veías sediento y hambriento, cuando estaba mal vestido, sin techo, enfermo…?

 

Con frecuencia la mayoría de nosotros, para calmar nuestra conciencia, buscamos culpables y justificaciones. Ciertamente es difícil emprender una acción directa desde nuestras respectivas posiciones, para ello existen organizaciones que verdaderamente trabajan en la atención y el desarrollo de los pueblos.

 

Manos Unidas es la ONG de nuestra Iglesia que trabaja para el desarrollo de los pueblos, facilitándoles recursos que provienen de todos nosotros. Trabaja en proyectos que son debidamente valorados, cuantificados y adjudicados a aquellas personas e instituciones que merecen la garantía debida. Al mismo tiempo se hace un seguimiento de cómo se lleva a cabo el proyecto y su desarrollo, una vez finalizado. Manos Unidas es la responsable de la Campaña contra el Hambre que tiene su expresión de “caridad” en la colecta del próximo domingo.

 

No olvidemos que todos los bienes –también los míos, los de propiedad privada- tienen una dimensión social innegable. Está en el pensamiento de los padres de la Iglesia de los primeros siglos y es doctrina social de la misma en la actualidad. La dimensión social de mis bienes pasa por vivir con una cierta austeridad, que no significa miseria o dejadez, no tanto por acumular más bienes propios, como en compartirlos.

 

Hacer frente al hambre, exige –ya lo sabemos- no solo dar pan o pescado, sino enseñar a pescar y a obtener el pan de la tierra, con frecuencia yerma. Por ello la mayoría de las ayudas se ofrecen por medio de proyectos al desarrollo para comunidades y su futuro inmediato, ya sea en educación, sanidad, agricultura o recursos naturales. Ello no excluye que cuando sequías, guerras y pestes, exigen ayudas de primer necesidad, estas sean prioritarias.

 

Recordemos que Jesús se identifica con aquel que pasa hambre, sed, no tiene con que vestirse, ni techo, ni educación, o está enfermo…, y lo que le ofrezcamos es lo que nos valdrá en la valoración de nuestra vida. Podremos decir: “no hice nada malo”. Pero podrá respondernos: “¿Pero, porqué no hiciste nada bueno cuando tenia hambre, sed, frío…?”

 

Pidamos el pan de cada día, no sólo para nosotros, sino para todos. Pedirlo a Dios exige también utilizar la inteligencia, la generosidad y la voluntad, para que “el pan”, llegue a todos.

 

Debemos recordar también hoy que la “caridad” expresada en forma de solidaridad ha llevado a muchos hombres y mujeres a trabajar en el desarrollo integral de muchos países. Y también hacemos memoria especial de quienes han dado su vida, o de quienes todavía hoy siguen secuestrados. Todos ellos nos recuerdan nuestra propia responsabilidad.

 

+Francesc Pardo i Artigas

 

Obispo de Girona

 

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 357 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña.Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany.El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.