Que vuestro corazón esté abierto al mundo

Mons. Braulio Rodríguez Plaza   Esta es una conversación que yo quiero tener con los niños de la Infancia Misionera, a modo de una carta que yo escribiera a todos los niños y muchachos de las parroquias y colegios de Toledo. Tengo que anunciaros que el domingo 22 de enero celebraremos la Jornada Mundial de la Infancia Misionera. “¿Qué es?”, preguntará algún despistado. Lo diré con palabras del Papa Benedicto: una Jornada “promovida por la Obra Pontificia de la Santa Infancia”. Es decir, que “los niños de todo el mundo, reunidos en grupos, se forman en la sensibilidad misionera y sostienen (con su dinero) muchos proyectos de solidaridad para los niños de su misma edad”. Así que yo, Obispo de Toledo, os digo también: “¡Queridos muchachos! Que vuestro corazón esté abierto al mundo, como el corazón de Jesús, pero estad atentos a quien vive junto a vosotros, siempre dispuestos a echar una mano”.

Esa es la Infancia Misionera. ¿Quieres participar en ella? Díselo a tus padres, al sacerdote de tu parroquia, a tus catequistas o a tu profesores del Colegio. Tú, como cristiano que conoces a Jesús, no quieres estar parado –bastantes parados, sin trabajo, tenemos ya, por desgracia- y quieres ser misionero, es decir, que crezca en ti el deseo de compartir la alegría de ser discípulos de Cristo y al mismo tiempo colaboradores en la misma misión que el Señor a favor de las familias y niños y niñas de todo el mundo. Y has de saber que miles de niños de los cinco continentes participan de esta Obra Pontificia, que es como decir que es algo que quiere el Santo Padre.

Ya sabéis que en la Diócesis de Toledo hay una preocupación por ayudar a otros cristianos de otros países, en concreto sobre todo de Perú (en Moyobamba y Lima). No hace todavía dos meses que estuve allí y en las parroquias los chavales de la Infancia Misionera aprenden a compartir la fe en Jesús y a trabajar en las diócesis para tratar de concienciar a todos –niños y adultos, instituciones y parroquias- a sentirse solidarios con las necesidades de los que viven más pobremente que ellos en otras partes del mundo. “Pero es que nosotros, los niños y muchachos/as, no tenemos mucha fuerza”. No digas eso. ¿No conoces aquel momento de la vida de Jesús en la que era necesario dar de comer a mucha gente y no había con qué? Uno de dijo a Jesús: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces”. Jesús agradeció este humilde regalo y, con su poder divino, multiplicó aquellos panes y peces.

Tú puedes ayudar a Jesús para que a Él le conozca más gente, aquí en nuestra tierra de Toledo o en otras partes del mundo con tu oración y tu aportación de algún euro que otro. La misión es cuestión de amor y los egoistones ayudan poco. Todos somos necesarios para hacer visible el rostro del Señor, mediante el anuncio del Evangelio. Para eso hay que apreciar lo que vale nuestra fe y comprender la injusticia que supone que unos tengáis todas las posibilidades para aprender y vivir con dignidad y otros millones de niños no tengan nada y muy poco. Por eso, el Obispo, pero también vuestros padres, educadores y catequistas debemos ayudaros a que tengáis un sentido de la dimensión misionera universal. Os invito a todos a participar de esta gran tarea también con vuestra ayuda económica.

Es bueno igualmente a que oréis insistentemente por aquellos misioneros en tantos países que siguen las palabras de Jesús: “Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo… (Jn 28, 19). Pedid por los misioneros toledanos. Son valientes, hombres y mujeres, sacerdotes y religiosos, cristianos laicos. Que la Virgen os acompañe en este compromiso.

Yo, por mi parte, os invito a los que podáis a celebrar la Misa en la Catedral el día que celebramos la Jornada de la Infancia Misionera que es el día 22 de enero. Lo pasaremos muy bien y podremos hablar de todo esto que os he dicho. Anima a tus padres a tus catequistas a que te acompañen, si tú no puedes venir solo. ¿Vale?
 

+Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.