Fallece el jesuita Quintín Aldea, académico de número de la Real Academia de la Historia

El pasado 30 de enero ha fallecido en Salamanca el jesuita Quintín Aldea Vaquero. Retirado a la enfermería que los jesuitas tienen en esta ciudad en 2008, como consecuencia de una trombosis, estaba internado desde hacía más de una semana en el Hospital donde falleció ayer a media mañana. Era, desde 1997 académico numerario de la Real Academia de la Historia y bibliotecario perpetuo. Hoy se celebrará una misa corpore insepulto en la capilla de las vidrieras del colegio jesuita de san Estanislao de Salamanca a las 16,30 horas. A continuación se tendrá la conducción del cadáver al panteón de la Compañía de Jesús en el cementerio de San Carlos de la ciudad.

El P. Quintín Aldea nació en Gema del Vino (Zamora), el 7 de marzo de 1920, en el seno de una familia de agricultores. Después de los estudios primarios en su pueblo natal, estudió en la escuela apostólica de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada de 1931 a 1935, cuando pasó al seminario menor de Carrión de los Condes (Palencia).

Habiendo sido disuelta la Compañía de Jesús en enero de 1932 por el gobierno republicano, el 7 de enero de 1937 ingresó en el noviciado de la Provincia de León que los jesuitas españoles habían improvisado en Marquain (Bélgica). A mediados del año siguiente regresó a España, para proseguir cuatro años de estudios de Letras y Humanidades en Carrión de los Condes y Salamanca y tres años (1943-1946) de Filosofía en Tudela (Navarra) y Oña (Burgos).

Entre 1945 y 1948 impartió la docencia en el Colegio de Carrión de los Condes. Con tal ocasión descubrió y exhumó los sepulcros románicos de los famosos Condes de Carrión.

En 1949 inició los estudios de Teología en Comillas, y después del primer año, pasó al teologado de Milltown Park, en Dublín, donde fue ordenado sacerdote el 31 de julio de 1951. Volvió a Salamanca para la tercera probación en el curso 1953-54.

A partir de entonces se dedicó a la Historia, particularmente a la Historia de la Iglesia, cursando estudios reglados de esta especialidad en la Sorbona de París y en la Universidad Gregoriana de Roma donde obtuvo (1954-1958) el doctorado en Historia de la Iglesia, y donde hizo los últimos votos en la Compañía de Jesús el 2 de febrero de 1954.

Inició en 1958 su largo magisterio en Comillas donde regentó por ocho años la cátedra de Historia Moderna y Contemporánea. Completó su formación académica en Munich, bajo el magisterio de Franz Schnabel y Romano Guardini; y en Bruselas, bajo la dirección de los prestigiosos bolandistas. Y, también otuvo el doctorado en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid.

Sus viajes y largas estancias en distintos países abrieron notablemente su horizonte intelectual y le permitieron manejar el francés, inglés, italiano y alemán, idiomas que, unidos al dominio del latín y griego adquirido en sus primeras etapas de formación en la Compañía de Jesús, resultarían de extraordinaria utilidad para sus trabajos académicos.

En 1965 se incorporó al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.). Dentro de él llegó a formar parte de la Comisión Científica del mismo; fue vocal de su Junta de Gobierno, representándolo en el Comité Conjunto Hispano-Norteamericano para la Cooperación Cultural y Educativa; dirigió el Instituto “Enrique Flórez” de Historia de la Iglesia y fue Redactor Jefe de la revista Hispania Sacra hasta que se jubiló en 1986.

Gran impulsor de la cooperación científica entre España y Alemania, a estos cargos unió el de director, conjuntamente con Hans Juretschke, del Instituto Germano-Español de Investigación de la Sociedad Görres en Madrid y colaboró con el profesor Odilo Engels, de la Universidad de Colonia, en la dirección y promoción de la monumental obra Series Episcoporum Ecclesiae Catholicae Occidentalis.

Como fruto de su rigurosa labor historiográfica resultó elegido académico de número de la Real Academia de la Historia (RAH) el 21 de junio de 1996 (posesión el 16 de febrero de 1997) y posteriormente designado bibliotecario perpetuo de la misma. En la historia reciente de la RAH, otro jesuita, Miguel Batllori SJ, fue también académico de esta institución.

Su temple y su trabajo sólo se vio cortado por el accidente vascular que forzó su traslado a la enfermería jesuita de Salamanca.

Producción científica

Su producción científica es cronológica y temáticamente muy extensa. Además de dirigir y animar distintos congresos internacionales, sus núcleos de investigación principales han girado en torno a la historia eclesiástica hispana y a las relaciones internacionales de España.

A este respecto son de destacar, los proyectos que dirigió y realizó en el CSIC, sustanciados en el ya clásico Diccionario de historia eclesiástica de España, en el voluminoso manual La Iglesia del siglo XX en España, Portugal y América Latina y en su magistral tratado en tres volúmenes España y Europa en el Siglo XVII: correspondencia de Saavedra Fajardo.

Fruto de su sensibilidad hacia la acción evangelizadora en América fue su libro El indio peruano y la defensa de sus derechos, escrito en torno a la figura del jesuita zamorano Diego Torres, fundador de las Reducciones del Paraguay; y hacia la cuestión social, su obra en colaboración Iglesia y sociedad en la España del siglo XX.

Entre sus inestimables servicios a la ciencia sobresale también su labor de académico coordinador del Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia.

Consejero de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Socio de Honor del Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo” y director de la XV cátedra “Luis García de Valdeavellano” de Historia, creada por la Fundación Duques de Soria; fue distinguido con la Encomienda de la Orden de Mérito de la República de Italia (1987) y el Anillo de Honor de la Sociedad Görres (1994).

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