Carta Pastoral en el Día de la Vida Consagrada

Mons. Barrio  El día 2 de febrero la Iglesia nos pide acompañar especialmente con nuestra oración a los miembros de la Vida Consagrada. A vosotros me dirijo, teniendo en cuenta la orientación del Plan Pastoral Diocesano y sintiendo la urgencia de la nueva evangelización que tiene como objetivo anunciar a Cristo en cualquiera de las circunstancias en que nos encontremos. El lema de esta Jornada: “Ven y sígueme. Vida Consagrada y Nueva Evangelización”, nos ayuda a interpretar vuestros carismas en la historia de la Iglesia.

Como ya he tenido oportunidad de comentaros en otra ocasión, considero que este momento de la Iglesia es esperanzador. Somos conscientes de que no nos debemos predicar a nosotros mismos sino a Cristo; y de que no debemos fiarnos de nuestras fuerzas sino fundamentarnos en Él. El seguimiento de Cristo casto, pobre y obediente, se convierte “en exegesis viva de la Palabra de Dios” que es la primera fuente de toda espiritualidad cristiana. No cabe duda de que las grandes conversiones en la historia de la Iglesia se produjeron por el encuentro del sentido de la vida: “Ven y sígueme”. La adhesión a la predicación apostólica no era, ante todo, asumir la lógica de un discurso cuanto dejarse interpelar por la llamada del Señor. Se trata, ciertamente, del encuentro con la verdad que ofrece perspectivas a la existencia del hombre en el mundo.

Por supuesto, no se puede olvidar el contenido doctrinal de la fe que se ha de transmitir. Si he de confiar mi vida a alguien, debo saber de quién se trata; si afirmo que Jesús me salva, tengo que poder expresar quién es Jesús y en qué consiste su salvación. “Los discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús” (Jn 1, 37). La doctrina ha de llevarnos al encuentro.

Como escribe Jaroslav Pelikan en la introducción a su libro Jesús a través de los siglos, “en cada etapa histórica, la vida y las enseñanzas de Jesús han representado una respuesta (o más a menudo la respuesta) a los interrogantes más fundamentales de la existencia y del destino humanos, y dichos interrogantes se planteaban a la figura de Jesús tal como se perfilaba en los evangelios”1. Efectivamente, toda la historia del cristianismo es un diálogo entre el contexto del creyente y la referencia ineludible de la figura de Jesús. “La Tertio Millennio Adveniente presenta como rasgo esencial que diferencia al cristianismo de las otras religiones, el hecho de que en Jesucristo, el Verbo encarnado, es Dios el que busca al hombre y el tiempo pasa a ser una dimensión del Dios eterno. Se abre así el encuentro y el diálogo”2. En el siglo XXI Cristo debe ser el punto de encuentro entre el único Dios y todo hombre, un referente incluso para cuantos no creen en él. Y, sobre todo, será siempre, con unos rasgos más acentuados que otros, el único Cristo real al que desde hace veinte siglos se remite la fe de la Iglesia. Pablo nos deja escrito: “que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Rom 8,35. 38-39).

Jesús que “revela las entrañas de Dios viniendo de su seno y actualiza su ternura de Padre expresando en persona lo que es Dios para los hombres a la vez que anticipando en su existencia lo que puede ser el hombre para Dios, después de haber mostrado lo que es Dios para el hombre”3, seguirá siendo criterio de discernimiento para situaciones nuevas en esta ola de religiosidad “que va desde el redescubrimiento del sentido del misterio hasta la magia, las sectas, el ocultismo, el culto a la masa y sus orgías”4. Los cristianos sabemos que podemos contar con la tradición conservada en la Iglesia que confiesa que “Jesús es la verdadera novedad que supera todas las expectativas de la humanidad, y así será para siempre, a través de la sucesión de las diversas épocas históricas. La encarnación del Hijo de Dios y la salvación que El ha realizado con su muerte y resurrección son, pues, el verdadero criterio para juzgar la realidad temporal y todo proyecto encaminado a hacer la vida del hombre cada vez más humana”5.

Los Consagrados han de anunciar a Cristo, dejándose interpelar por la Palabra de Dios y los signos de los tiempos, sin necesidad de sentirse  aventureros ni dejarse dominar por la impaciencia. La falta de realismo y de madurez lleva a posturas estériles y frustrantes como abandonar la comunidad que tenemos delante pensando en otras comunidades que nunca llegan. Queridos miembros de la Vida Consagrada, dejaos ganar enteramente por el Evangelio de Jesucristo, fortaleciendo todo aquello que es necesario para mantener con un claro y definido sentido eclesial una vida espiritual intensa: oración, confesión frecuente, plan de vida, estudio asiduo, disponibilidad, obediencia y afirmando la importancia de la vida consagrada. Sin este convencimiento y esta fidelidad original, no se puede ser ni profeta ni evangelizador, cayendo en el riesgo de ser simplemente un consiliario dócil de la nueva cultura dominante, y sancionador religioso de una forma de vida, cada vez más dominada por las modas del momento. La historia tiene hoy una versión nueva: hay que saber relativizar las críticas y los rechazos que recibimos desde las posiciones de la cultura dominante.

Sé que amáis a nuestra Iglesia diocesana y la enriquecéis con vuestros carismas. Manifestándoos mi agradecimiento con mi cordial felicitación, os saluda con todo afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela

 

1 J. PELIKAN, Jesús a través de los siglos. Su lugar en la historia de la cultura, Herder,

Barcelona 1989, 16.

Arzobispo de Santiago

2 ELOY BUENO, Los Rostros de Cristo, Madrid 1997, 11

3 O. GONZALEZ DE CARDEDAL, Las entrañas del cristianismo, Salamanca 1997, 74-75.

4 Ibid., 98.

5 JUAN PABLO II, Incarnationis Mysterium. Bula de convocatoria del Gran Jubileo 2000, nº 1.

Arzobispo de Santiago

 

Mons. Julián Barrio Barrio
Acerca de Mons. Julián Barrio Barrio 130 Articles
D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).