«La vida del cristiano debería reflejarse en su Facebook»

Daniel Arasa (Barcelona 1971) es profesor asociado de Comunicación Digital en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma, y miembro del Consejo de Administración de la agencia de noticias Rome Reports TV News; además conoce bien la diócesis malagueña, ya que fue ponente del último encuentro formativo para obispos celebrado en Málaga.

Francisco de Sales, patrón de los periodistas celebrado este pasado martes –Iglesia e internet. ¿Cuál es la situación actual?
– Es una situación muy diversa dependiendo de los ambientes y del grado de desarrollo de los países. Lo que sí queda claro es que internet ha dejado de ser el hermano menor de las comunicaciones en la Iglesia. O mejor aún, sigue siendo el hermano menor pero ha llegado ya a la edad adulta.

– Muchas diócesis e instituciones eclesiales se han dado cuenta de la necesidad de su presencia pública en la web. Pero, ¿y los cristianos de a pie? ¿Estamos comprometidos con el Evangelio en nuestra presencia en internet?
– Yo diría que los que son coherentes con su fe en su vida fuera de la red lo son también luego en la vida on line. En este sentido, si cada uno tuviera que hacer examen de conciencia, bastaría preguntarse: ¿cómo es mi página de facebook? ¿Refleja esa página mi vida de cristiano? Para eso no hace falta dar sermones ni escribir frases pías en el “muro” sino basta ser una persona normal y manifestar en esa vida la vida de un cristiano.

– Su último “Agregado” y su último “me gusta” en Facebook…
– Soy muy parco en el uso de redes sociales. Las uso con criterios de investigación. Observo, analizo… A uno le gustaría dedicar más tiempo, pero luego la vida es muy compleja y uno no lo consigue. Sí me acuerdo del último “me gusta”. Se lo puse a un amigo más por hacerle un favor a él que por mi interés real en promover aquella iniciativa.

– ¿Hay mucha pérdida de tiempo detrás de las redes sociales?
– Lo afirmo rotundamente. Cada persona tiene que gestionar su tiempo como puede. Quizá haya quien use mucho el Facebook y no pierda el tiempo. Pero muchas veces, se exagera. Tengo amigos que escriben cada tres minutos un mensaje. Hay gente que pasa su tiempo diciendo en qué trabaja y otros que intentamos pasar el tiempo trabajando. No es que esté mal, pero no entiendo que la gente dedique tanto tiempo a escribir cosas que no es que sean negativas, pero que si no se hubieran escrito tampoco habría pasado nada.

– ¿Qué le parecen las páginas y blogs que fomentan el cotilleo eclesial y los comentarios anónimos?
– El primer criterio es siempre la caridad con todos, incluso con los que hacen o dicen cosas que no nos gustan. Los anónimos han existido siempre, no sólo en la Iglesia. Por desgracia, la red ha facilitado esta práctica. Hacen un mal servicio a la Iglesia y se hacen daño a sí mismos los que tiran la piedra y esconden la mano. Con respecto al “cotilleo eclesial”, a mí no me queda tiempo para fijarme en tonterías.

– Pero tienen muchas visitas…
– Me viene a la cabeza la idea de san Pablo de ahogar el mal en abundancia de bien. Otros son libres de usar la red como quieran. Los que no pensamos del mismo modo debemos quizá quejarnos menos y trabajar más y mejor. No es tanto decir lo mal que está el mundo, sino crear, promocionar, proponer, difundir y visitar contenidos y páginas positivas.

(Información elaborada por diocesismalaga.es)

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