La salud, derecho de todos: ¡actúa!

Mons. Julián Ruiz Martorell   Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

El fin de “Manos Unidas” es, según el artículo 5 de sus Estatutos: “la lucha contra el hambre, la deficientenutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la falta de instrucción,producidos entre otras por las siguientes causas: la injusticia, el desigual repartode los bienes y las oportunidades entre las personas y los pueblos, la ignorancia, los prejuicios, la insolidaridad, la indiferencia y la crisis de valores humanos y cristianos; de forma que el hombre sea “capaz de ser por sí mismo agenteresponsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrolloespiritual”(Populorum Progressio, 34)”.

Este año, Manos Unidas propone el lema: “La salud, derecho de todos: ¡Actúa!”. El objetivo es combatir  el SIDA, la malaria, la tuberculosis y las demás enfermedades asesinas de los más pobres(enfermedad de Chagas,dengue, enfermedad del sueño, filariosis linfática, Kala azar o fiebre negra, etc). África, Asia y América Latina sufren como consecuencia de graves deficiencias en el ámbito de la salud. La campaña pretende detener el crecimiento de estas enfermedades y evitar el mayor número posible de víctimas.

La organización y la gestión de recursos de Manos Unidas se configuran según unos “valores finales” (la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad) y unos “valores instrumentales” (el voluntariado como cultura del servicio y la gratuidad, la austeridad, la cultura de la paz, la cooperación y la coordinación, la independencia, la calidad y la profesionalidad y la transparencia).

El lema de este año nos invita a tomar conciencia de la gravedad del problema, a hacer nuestra la actitud del buen Samaritano: un corazón que ve y actúa en consecuencia. “El programa del cristiano -el programa del buen Samaritano, el programa de Jesús- es un “corazón que ve”. Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia” Benedicto XVI, Deus caritas est, 31). Nuestra pasividad sería cómplice. La salud es un derecho de todos y hemos de actuar.
 La enfermedad, como amenaza al don de la vida, acecha a millones de personas pobres. Una multitud de seres humanos, débiles e indefensos, reclaman nuestra atención y necesitan nuestra ayuda. De ellos recibimos una acuciante llamada a respetar, defender, servir y amar la vida humana quebrantada por la enfermedad.

La enfermedad es una experiencia dolorosa, a veces durísima, y da origen a diversos tipos de sufrimiento. Duele el dolor físico, pero también el sufrimiento espiritual, es decir, verse limitado y frágil, no valerse por sí mismo y tener que depender de los demás, hacer sufrir a los familiares, sentir la propia vida amenazada, sufrir sin saber por qué, para qué y hasta cuándo. El ser humano, cuando enferma, sufre y con él su familia y los que le atienden.
 Como Jesús, los cristianos hemos de acercarnos al enfermo con respeto y amor. Hemos de acompañar al que sufre y crear en torno a él un clima receptivo y sereno que le ayude a sentirse acogido, a vivir en esperanza y con una actitud de confianza. Hemos de  mostrar al enfermo, con nuestros gestos y palabras, a Jesús, amigo de la vida y de la salud. Jesús ha venido “para que tengan vida y la tengan abundante” (Jn 10,10).

 Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+ Julián Ruiz Martorell

Obispo de Jaca y de Huesca.

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 323 Articles
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.