La clase de religión en la escuela

Mons. Jaume Pujol    La Jornada Mundial de la Juventud que hemos celebrado el pasado mes de agosto nos ha permitido acoger en nuestra diócesis a más de seis mil jóvenes venidos de todas partes del mundo. Junto con ellos, muchos jóvenes católicos de nuestro país han participado en Madrid en los actos centrales de la JMJ, que ha sido una verdadera fiesta de la fe.

Todo el mundo ha coincidido en valorar muy positivamente el testimonio y la actitud de estos jóvenes cristianos durante los días que duró la Jornada. Algunas personas que participaron en la acogida en nuestras parroquias y escuelas, me han comentado gozosamente la buena impresión que tuvieron de los chicos y chicas peregrinos.

Muchos de los que leéis estas letras sois padres y madres que tenéis hijos e hijas en edad escolar, y estoy convencido de que desearíais que vuestros hijos sean en el futuro jóvenes sanos, alegres, “firmes en la fe, enraizados y edificados en Cristo”, como los que vimos en la Jornada Mundial de la Juventud. Estoy seguro de que para lograr un objetivo tan importante, estáis dispuestos a poner todos los medios necesarios en su educación.

Uno de los medios que tenéis a vuestro alcance, es la clase de religión en la escuela. Os quiero recordar que, tanto si se trata de escuela estatal como de escuela concertada, tenéis el derecho a reclamar la clase de religión católica para vuestros hijos. Todos los centros educativos dependientes de la Administración tienen la obligación constitucional de ofrecer clases de religión, que son de libre aceptación por parte de las familias. No pocas veces, en algunos centros se pone dificultades a los padres y madres para inscribir a sus hijos en la clase de religión, a veces de modo directo, y otras ofreciendo una materia alternativa que no es comparable a la clase de religión, tal como manda la ley.

Os animo a hacer respetar este derecho que tenéis por el bien de vuestros hijos y por su educación integral, en la que no ha de faltar la referencia a la fe cristiana y a la dimensión trascendente de la existencia, de tal manera que no tengan una laguna tan profunda en su formación humana.

Nuestros niños y jóvenes, en una sociedad inestable y fragmentada como es hoy la nuestra, necesitan puntos de referencia sólidos. Los padres y madres cristianos son los primeros puntos de referencia en la educación de los hijos, pero también la parroquia y la escuela son puntales de su educación.

Justamente en la Jornada Mundial de la Juventud, el papa Benedicto XVI, en una alocución a jóvenes profesores en El Escorial les decía: “Los jóvenes necesitan maestros auténticos; personas abiertas a la verdad total en las diferentes ramas del saber, sabiendo escuchar y viviendo en su interior este diálogo interdisciplinario; personas convencidas, sobre todo, de la capacidad humana de avanzar en el camino de la verdad. La juventud es tiempo privilegiado para la búsqueda y encuentro de la verdad”. Los años escolares de un  niño y un joven son un tiempo auténticamente privilegiado para crecer intelectualmente y humanamente, y la clase de religión católica es un verdadero instrumento de investigación y hallazgo de la verdad.

Muy pronto, desde la escuela os preguntarán si queréis inscribir a vuestros hijos en la clase de religión. Os pido que, pensando en su futuro, pidáis esta clase de religión católica para ellos.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.CARGOS PASTORALESFue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad.Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión.Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc.El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004.Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.