Infancia Misionera

Mons. Carlos Escribano Subías    El cuarto domingo de Enero, como es tradicional, celebraremos la Jornada de Infancia Misionera. En el origen de la misma se encuentra el obispo francés Forbin- Janson (1755-1844) que quiso incorporar a los niños en el compromiso misionero, es decir en la acción evangelizadora de la Iglesia. El buen obispo urgido por las necesidades de evangelización en el continente asiático, miró a los niños y les propuso un reto: “Podéis ayudarme a salvar a los niños de China. Vosotros y yo, siendo niños como ellos, podemos lograr este objetivo” . “¿Cómo podemos hacerlo?”, le preguntaron. “Rezando un avemaría cada noche y ofreciendo por ellos una limosna”. Así de sencillo. De este modo, con el lema “Los niños ayudan a los niños”, comenzó la singladura de lo que, en sus primeros tiempos, se llamaría la Santa Infancia. Más tarde, el Papa Pío XI la asumiría como Obra Pontificia (3 de mayo de 1922).

La celebración de la Infancia misionera, importante por sí misma, cobra este año una especial relevancia después de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud. Siguiendo la intuición del obispo Forbin tenemos la necesidad de estimular a nuestra juventud, para que ella misma asuma un papel que es fundamental y que, parafraseando al obispo francés, podría concretarse en: “los jóvenes ayudan a los jóvenes”.

Las palabras de Benedicto XVI en su homilía de Cuatro Vientos lo expresan perfectamente: “De esta amistad con Jesús nacerá también el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los más diversos ambientes, incluso allí donde hay rechazo o indiferencia. No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Por tanto, no os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios. Pienso que vuestra presencia aquí, jóvenes venidos de los cinco continentes, es una maravillosa prueba de la fecundidad del mandato de Cristo a la Iglesia: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación » (Mc 16,15). También a vosotros os incumbe la extraordinaria tarea de ser discípulos y misioneros de Cristo en otras tierras y países donde hay multitud de jóvenes que aspiran a cosas más grandes y, vislumbrando en sus corazones la posibilidad de valores más auténticos, no se dejan seducir por las falsas promesas de un estilo de vida sin Dios” .

La Iglesia nos recuerda en esta jornada, a través de las Delegaciones diocesanas de Misiones, la necesidad de contar con los niños y jóvenes de nuestras familias y comunidades a la hora de plantear con decisión y esperanza la tarea evangelizadora de la Iglesia. ¡Los niños y los jóvenes convertidos en protagonistas de la acción evangelizadora de la Iglesia! El sueño del obispo Forbin-Janson se hizo realidad y la semilla que plantó con audacia dio mucho fruto en la Iglesia del siglo XX.

Ojalá también nosotros nos planteemos retos audaces y seamos capaces, en definitiva, de soñar para favorecer la nueva evangelización en nuestra diócesis de Teruel y Albarracín.

+ Carlos Escribano Subías
 Obispo de Teruel y de Albarracín

 

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.