Familia: Amor, raíces, ayuda y alas

Mons. Francesc Pardo i Artigas    En el transcurso de las visitas pastorales he escuchado preguntas como esta: “¿A los padres, qué nos ofrecéis? Nos convocáis a reuniones cuando nuestros hijos están en catequesis, en escultismo o en actividades de ocio, pero nosotros también tenemos nuestras necesidades ¿Habéis pensado en nosotros?

 

Estas peticiones y otros hechos me han ayudado a meditar sobre les familias. Recuerdo vivamente reuniones de grupos de matrimonios que, a lo largo de los años, se han ayudado a reflexionar sobre su propia familia. Permitidme anotar algo que muchos conocéis muy bien.

 

Con frecuencia constatamos las dificultades para la convivencia, no solo pacífica, especialmente enriquecedora, y en la que cada miembro de la familia, según su responsabilidad, estatuto y misión, halle el espacio necesario para su realización y su crecimiento personal. Somos conscientes que el talante, las actitudes, las acciones de cada cual… repercuten en toda la familia. Por ello, si vivimos desasosegados, obsesionados, encerrados en nosotros mismos y en nuestro pequeño mundo, sin paz ni serenidad, olvidando las atenciones a la esposa o al marido, a los hijos… difícilmente conseguiremos una relación enriquecedora.

 

Debemos anotar el desconcierto de los padres en relación a la educación de los hijos.

 

Resulta difícil saber que actitudes concretas debemos adoptar para fundamentar el crecimiento de personas que habrán de ejercer en libertad, pero que en este momento deben recibir aquellas simientes que les ayudarán a dar buen fruto. ¿Con qué convicciones y de qué manera debemos educar?

 

Una constatación dolorosa es que algunos hijos no siguen la fe de los padres: “les hemos enseñado, hemos intentado ofrecerles un buen ejemplo… pero, no lo conseguimos”. Lo peor es claudicar de la responsabilidad, dejar de ser puntos de referencia, olvidar que educan más las formas de vida, los valores que se respiran y el ejemplo personal, que muchas palabras.

 

Añadamos a lo anterior, la relación con las personas mayores, con los abuelos. La vejez es una situación difícil que debemos saber vivir, y no es nada fácil. En ocasiones algunos abuelos no ayudan lo suficiente para conseguir la paz familiar, pero también con frecuencia corremos el riesgo de arrinconarlos como un mueble que ya no sirve, especialmente cuando se debilita su mente.

 

La problemática de las rupturas matrimoniales, por los motivos que sean, genera sufrimiento en los propios esposos que se han separado, pero sobre todo a los hijos.

 

Algunos de ellos viven angustiados víctimas de tales problemáticas, y crecen descentrados.

 

He escuchado muchas confidencias sobre tensiones y dificultades en relación con la convivencia entre los esposos. El ritmo acelerado de hoy día, favorece la suma de tensiones, ya que se descarga sobre el otro el mal humor acumulado en el trabajo, las preocupaciones…Posiblemente falta mucho diálogo, con el paso de los años se abandonan atenciones y detalles, no se valora suficientemente, el regalo que el otro supone, cuesta perdonar…

 

El peligro para los jóvenes es vivir en casa como si se tratase de una pensión con las tres B: buena, bonita y barata, sin asumir responsabilidad familiar alguna.

 

Pese a todo, la familia es la institución más valorada. Lo sabemos por propia experiencia, porque somos hijos de una familia y sabemos todo lo que de ella hemos recibido. Su misión para el crecimiento personal y para la transmisión de la fe es insustituible.

 

La familia nos enraíza en ella misma, a la tierra, al país, a la Iglesia. La familia nos estima, y por ello aprendemos a estimar. La familia nos ayuda, y es nuestro soporte a lo largo de nuestras vidas. La familia nos da alas para emprender nuestro propio camino con los recursos suficientes para lograrlo. La familia es y nos ofrece raíces, amor, ayuda y alas.

 

Porque queremos ayudaros a afrontar estos retos, una propuesta: el próximo domingo, día 12 de febrero, a las 12 del mediodía, en la escuela Marista de Girona, tendremos nuestro primer Encuentro de Familias de la diócesis de Girona. Escucharemos las reflexiones de Francesc Torralba y otros testimonios, se dialogará con grupos de educación y libertad, celebraremos la Eucaristía, y compartiremos fraternalmente el almuerzo.

 

El Encuentro está abierto a todos. Pedid información en vuestra parroquia o en la página web del obispado.

 

¡Os espero, os esperamos!

 

+Francesc Pardo i Artigas

 

Obispo de Girona

 

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 402 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.