Escenario migratorio y Nueva Evangelización

Mons. Juan del Río

Se ha celebrado recientemente la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado 2012. El tema que se eligió fue Migraciones y nueva evangelización. Benedicto XVI en su mensaje para esta ocasión ha querido iluminar el escenario social donde ha de encarnarse el anuncio del Evangelio en la actualidad: el fenómeno migratorio y de la globalización. La geografía étnica de nuestras ciudades, naciones y continentes se están transformando a grandes velocidades debido, entre otras causas, por la realidad compleja de la globalización que nos desvincula de los confines geográficos, que nos exige llevar la misión a los cinco continentes y que requiere energías renovada para plantear abiertamente la cuestión de Dios en todos aquellos procesos de encuentro, mixtura y reconstrucción de tejidos sociales, que provoca este vasto y complicado fenómeno de la movilidad humana. (Cf. Lineamenta, 6).
La Iglesia ante este nuevo contexto social recuerda su origen, su experiencia y su propia vocación universal. Cristo mismo experimentó en su condición humana lo que significaba ser emigrante (cf. Mt 2,12-14). Es más, la originalidad del pueblo de Israel radica en el hecho de haber configurado su experiencia religiosa en el marco de la migración. Además, la Iglesia primitiva adquiere notoriedad por el impulso del Espíritu de Pentecostés que supera el carácter de Babel de razas, pueblos y naciones, para constituirse en el nuevo pueblo de Dios donde “ya no hay distinción entre judío o no judío, entre esclavo o libre, entre varón o mujer….” (Gal 3,28), porque todos han sido convocados a formar la gran familia de los redimidos de todas las naciones.
Este punto de arranque es necesario tenerlo siempre presente para no ser atrapados por los miedos ante los retos pastorales que la nueva situación platea. Porque las migraciones, han dejado de ser algo anecdótico y puntual, para convertirse en un fenómeno que produce desasosiego, preocupación y muchas veces rechazo en nuestra sociedad. Como cristianos debemos preparar el corazón y la mente para que nuestras actitudes no sean negativas respecto a ellos.
Tres serían los momentos de aproximación cristiana a los emigrantes y refugiados. Primero tendríamos la acogida en la caridad cumpliendo el mandato del Señor: “fui extranjero y me acogisteis”. En esto, las instituciones católicas samaritanas están dando un buen ejemplo en medio de la sociedad descreída en occidente y en sociedades donde la pluralidad religiosa y cultural es grande. Sin embargo, esta labor es silenciada en los potentes Medios de Comunicación, debido a que el estilo cristiano del trabajo con inmigrantes busca más la eficacia, la ayuda y la orientación, que la preocupación por la propaganda mediática. Pero la nueva evangelización no se puede quedar en lo puramente social, cultural o político, sino que ha de buscar el bien de la persona concreta que ha dejado su propio país, su familia, sus raíces…., porque el “forastero” no es un cualquiera, “no es un número” con ha dicho Benedicto XVI, sino que es hijo de Dios y hermano nuestro. De ahí, que la presencia y servicio de los inmigrantes en nuestra sociedad y en la Iglesia, es un don divino que debemos agradecer por lo que supone de rejuvenecimiento de ambas y como oportunidad para un futuro de convivencia en la diversidad.
Pero, “no sólo de pan vive el hombre…” (Mt 4,4): los inmigrantes son personas que también tienen necesidades espirituales que no debemos olvidar. En la acogida cristiana se ha de contemplar un segundo momento con la integración en nuestras parroquias y comunidades de aquellos inmigrantes cristianos que son de nacionalidades y culturas distintas. Esta integración eclesial requiere una pastoral nueva y creativa que les ayude a vivir su fe cristiana como miembros de pleno derecho en las Iglesias que los acogen.
El tercer paso a tener presente es la evangelización de aquellos que no son cristianos y no conocen a Jesucristo. La oferta de la propuesta católica no es intolerante, ni va contra el respeto que se debe la diversidad cultural, ni invalida el espíritu ecuménico con respecto a otras religiones o confesiones cristianas. Además, debemos hacerla abiertamente, sin complejos ni miedos. Porque dar a conocer la Buena Noticia del Evangelio es la acogida más profunda y humana que podemos ofrecer los cristianos a cualquier hombre o mujer de buena voluntad que llega a nuestras casas. ¡No silenciemos este aspecto en la aceptación de los inmigrantes y refugiados!

+ Juan del Río Martín
Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".