Evangelización y movilidad humana

Mons. Joan Piris   Durante años ha sido un referente fundamental para nuestras comunidades la afirmación de la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi (n. 14) que dice que anunciar a Jesucristo, único Salvador del mundo, constituye la misión esencial de la Iglesia.

Ahora que todo el mundo habla de la necesidad de una «nueva evangelización», hay que insistir que el momento actual pide a la Iglesia intensificar esta acción misionera no sólo en regiones lejanas sino también en los países de tradición cristiana, donde los cambios amplios y profundos de la sociedad actual la hacen cada vez más urgente.

La gran movilidad de la humanidad en los últimos cincuenta años ha producido una interculturalidad insospechada que nos pide cada vez más el esfuerzo de presentar la fe cristiana en sus rasgos fundamentales y específicos. Esto es un reto y, a la vez, una oportunidad providencial para un diálogo respetuoso pero evangelizador, saliendo al encuentro de las dudas, el escepticismo y la indiferencia de muchos.

También ante el fenómeno migratorio en nuestro entorno —tanto el de personas provenientes de países donde desconocen Jesucristo cómo el de recién llegados cristianos y católicos que, al llegar, se encuentran con ambientes de vida cristiana amortiguada o de fe practicada con poca convicción personal o casi reducida a un hecho cultural— tenemos que pensar en maneras de presencia y testimonio que ayuden al encuentro y al conocimiento más profundo de Jesucristo y de su proyecto de vida y salvación. Y no estoy hablando de métodos y estrategias pastorales sino de calidad evangélica de nuestra vida.

Nuestras comunidades y entidades de Iglesia, que acompañan admirablemente los hermanos, los recién llegados y los paisanos, con la solidaridad y la caridad fraterna con iniciativas y programas que favorecen el respecto de la dignidad de toda persona humana, tienen claro que el compromiso social cristiano no es una teoría sino una manera directa de hacer presente y cercano el amor de Dios que han descubierto en la persona y el mensaje de Jesucristo. Incluso en nuestras colaboraciones a favor del bien común con personas que no comparten nuestra fe, hace falta que puedan ser conocidas las profundas motivaciones religiosas de nuestro compromiso social, que no es pura filantropía.

Cómo ha dicho Benedicto XVI (2 de diciembre de 2011), la transformación de la sociedad realizada por los cristianos a través de los siglos es una respuesta a la venida del Hijo de Dios al mundo. Los discípulos de Jesús saben que ninguna comunidad humana puede vivir en paz sin la atención al otro, sin el perdón e incluso el amor a los enemigos.

Todo el que tenga ocasión de percibir y/o conocer los fundamentos de la actuación social cristiana podrá encontrar un estímulo para tomar en consideración la fe en Jesucristo.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

 

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Articles
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.