Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado

Mons. Barrio    Queridos diocesanos:

Este año la Iglesia en la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado nos propone salir al encuentro de los emigrantes y refugiados, abriendo las puertas para acogerlos fraternal y solidariamente. Tener que dejar la propia tierra y buscar refugio en otra tierra extraña es una de las experiencias dolorosas que puede vivir una persona. La persona percibe que el lugar que habita originariamente, llega a ser un poco prolongación de si misma. Se tiene la impresión de que estar en su tierra afirma la libertad mientras que habitar en tierra extranjera diluye la propia identidad, generándose la sensación de inseguridad y desvalimiento, que son no pocas veces consecuencia de la indiferencia o de la desconfianza de quienes no miran con buenos ojos al extranjero, que lo discriminan y que fácilmente lo hacen responsable de cualquier calamidad emergente.

 

Integración social y comunión eclesial En nuestra Archidiócesis se constata una mayor presencia deemigrantes de diferentes países con diferentes lenguas, creencias y culturas, dando lugar a una sociedad pluricultural y plurirreligiosa. Esto lo percibimos en el día a día de la vida de las parroquias. “La acogida a los emigrantes y refugiados no es sólo una cuestión de solidaridad y de compartir, es una oportunidad providencial para renovar el anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo”, escribe el Papa en su mensaje para esta Jornada mundial. En el contexto de la nueva evangelización no hemos de ahorrar esfuerzo alguno a la hora de lograr la integración social y la comunión eclesial de quienes dejando su país vienen al nuestro, buscando condiciones más favorables para su vida.

 

Es necesario que a quienes ya han encontrado a Jesucristo, les ofrezcamos una comunidad cristiana viva y responsable que les ayude a reafirmar su fe, a fortalecer su esperanza cristiana en medio de las dificultades del desarraigo de su entorno y a animar su caridad. Pero soy consciente, y así lo he podido comprobar en las visitas pastorales, de que también ellos nos pueden ayudar a remover las aguas a veces estancadas de nuestras comunidades cristianas. La señal evidente de la vitalidad eclesial es el espíritu misionero y evangelizador.

 

En el peregrinar de su existencia hacia la patria definitiva, la ciudadanía de los santos, el cristiano se sabe acompañado por Cristo que nos recuerda que cada vez que acompañamos a los demás, le acompañamos a Él (cf. Mt 25,40). Quienes por diferentes motivos han tenido que salir a otros países, han experimentado la necesidad de sentirse acompañados.

 

Comenta el Papa que llegan hasta nosotros “hombres y mujeres provenientes de diversas regiones de la tierra que aún no han encontrado a Jesucristo o lo conocen solamente de modo parcial”. Los católicos no podemos sentirnos ajenos a esta situación, y a través de un diálogo respetuoso y del testimonio de nuestra solidaridad hemos de mostrar que el Dios en quien creemos “es el Dios del amor, de la justicia, de la ternura y de la misericordia”.

 

Nos damos cuenta de que “el más hermoso testimonio se revelará a la larga impotente si no es esclarecido, justificado -lo que Pedro llamaba dar razón de nuestra esperanza-, explicitado por un anuncio claro e inequívoco del Señor Jesús”1.

Nuestra experiencia de emigración

No olvidemos que la emigración ha formado parte de nuestra historia gallega. Siguen vivos los recuerdos, los afectos y las emociones cuando hacemos memoria de esta realidad. También Dios le recuerda al pueblo de Israel: “Amaréis al emigrante porque emigrantes fuisteis en Egipto” (Dt 10, 19), indicándoles cómo tenían que acoger a quienes venían de otros países. Jesús nos recordará que al final de nuestros días se nos preguntará si hemos dado hospitalidad al forastero (Mt 25,35). En este sentido, el Papa nos invita a que “las comunidades cristianas presten una atención particular a los trabajadores inmigrantes y a sus familias, a través de acompañamiento de la oración, de la solidaridad y de la caridad cristiana; la valoración de lo que enriquece recíprocamente, así como la promoción de nuevos programas políticos, económicos y sociales que favorezcan el respeto de la dignidad de toda persona humana, la tutela de la familia y el acceso a una vivienda digna, al trabajo y a la asistencia”

2. Nuestro mundo debería ser una casa común y hemos de esforzarnos para acercarnos a esta realidad. “No debe olvidarse, ciertamente, que nadie puede ser excluido de nuestro amor, desde el momento que con la encarnación el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a cada hombre”3.

Pidiendo la intercesión de la Sagrada Familia que vivió la experiencia desalir de su tierra, para los emigrantes y refugiados, os saluda con afecto y bendice en el Señor,

 

+ Julián Barrio Barrio

 

Arzobispo de Santiago de Compostela

 

1PABLO VI, Evangelii nuntiandi, 22.2Mensaje de S. S. Benedicto XVI, Jornada Mundial del Emigrante 2012. 3JUAN PABLO II, Al comienzo del nuevo milenio, nº 50.Arzobispo de Santiago

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).