Los hermanos inmigrantes

Mons. Joan Piris Frígola     Las sociedades actuales están formadas de procedencia muy diversa y, en consecuencia, de diferentes culturas, tradiciones, lenguas, costumbres, religiones, valores, etc. Cada día es más evidente que la población ya no es tan homogénea, sobre todo en los países de acogida como el nuestro. He podido visitar una escuela en la cual hay alumnado de 22 países diferentes (75,21 % alumnos recién llegados y 24,78 % de aquí). Quienes tienen más contacto con las familias de los migrantes y desplazados saben mucho de su sufrimiento y condiciones precarias de vida y relaciones que, muchas veces, los lleva a convertirse en guetos… No es fácil acertar con la política migratoria y con una legislación adecuada y menos en estos tiempos de crisis generalizada y por la sensibilidad social que hay. Pero en el siglo XXI, cuando son inexistentes las fronteras para el comercio y la información, no podemos crear muros entre las personas y los pueblos.

Aquellos que marchan de sus países lo hacen generalmente para poder sobrevivir, y sabemos que las causas de estas situaciones son fruto de decisiones de otros que llegan a dificultar la vida o desequilibran las relaciones económicas y ambientales en aquellos países o continentes. De esto todos nos tenemos que sentir algo responsables por acción u omisión. Debemos seguir pidiendo el establecimiento de políticas de respeto para los derechos fundamentales de los recién llegados y, a la vez, de medidas de desarrollo y comercio internacional que puedan favorecer una economía más justa y sostenible en aquellos países de mayor emigración y de protección de sus riquezas naturales para evitar su empobrecimiento. Sin olvidar otros aspectos tan humanos y decisivos para los migrantes como todo aquello que afecte sus relaciones familiares.

Punto aparte merece también la cuestión de la multiplicidad cultural y las diferencias y desigualdades sociales que comporta en la práctica. Tenemos que valorar mejor las luces y las sombras de este intercambio: la interculturalitad es un movimiento de ida y vuelta con influencias recíprocas que, según como las planteemos, nos deben enriquecer mutuamente. Hace falta encontrar un equilibrio justo entre el respeto a la propia identidad y el reconocimiento de la ajena. Hay que vivir con mejor conciencia el inevitable pluralismo cultural y religioso y la necesidad de favorecer aquel verdadero proceso de integración, a veces largo, que implica benevolencia mutua. Aquí los cristianos estamos llamados a un particular testimonio del Evangelio de la caridad y de la paz, valorando los diferentes e innumerables dones que el Buen Dios ha dado a nuestra humanidad.

Pienso que para los miembros de nuestra Iglesia diocesana es una oportunidad muy explícita para vivir y hacer ver nuestra verdadera catolicidad, no tan sólo aprendiendo a acoger respetuosamente las diferencias sino también realizando y promoviendo relaciones de unidad y de comunión fraterna.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Articles
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.