Crisis de valores, antes de que crisis económica

Mons. Lluís Martínez Sistach     En este domingo en que se cierra el ciclo de Navidad con la fiesta del Bautismo del Señor en el río Jordán, quisiera recordar unas palabras que el Santo Padre Benedicto XVI nos dirigió a los que participamos en la última plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, celebrada en Roma del 24 al 26 del pasado noviembre, los mismos días que vivimos la alegría de poder inaugurar, en el Vaticano, la exposición sobre Gaudí y su obra de la basílica de la Sagrada Familia.

Esta parece plenaria del organismo de la Santa Sede dedicado especialmente a los laicos-de la que soy uno de los miembros-trató sobre «la cuestión de Dios hoy», un tema muy querido por Benedicto XVI que le ha convertido en el objetivo primero de su pontificado. Por eso eran especialmente esperadas las palabras que nos pudiera decir sobre este punto.

Y estos fueron sus palabras: «Nunca debemos cansarnos de replantear esta pregunta, de recomenzar nuevamente desde Dios, para dar nuevamente al hombre la totalidad de sus dimensiones, su plena dignidad. En realidad, una mentalidad difundida ampliamente en nuestro tiempo, y que renuncia a toda referencia a lo trascendente, se ha manifestado incapaz de comprender y de preservar lo humano «.

Y haciendo una referencia muy actual, añadió: «La difusión de esta mentalidad ha generado la crisis que vivimos hoy, que es una crisis de significado y de valores, antes que una crisis económica y social». Con razón, los medios informativos que siguieron nuestra asamblea destacaron estas últimas palabras.

La cuestión de Dios, para Benedicto XVI, es «la cuestión de las cuestiones», por lo que el hombre que se plantea la pregunta sobre Dios se abre a la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente, aunque sea un presente fatigoso. Y hay que decir que el año civil que apenas hemos iniciado anuncia como verdaderamente difícil en muchos aspectos.
Quisiera destacar el tono esperanzado que tuvieron las palabras del Santo Padre. Dios no está en su ocaso. Dios debe ser conocido por medio del testimonio de hombres y de mujeres que han recibido el don de la fe y que tienen una relación vital con el Señor.

Un motivo de esperanza, para el Santo Padre y para toda la Iglesia, son los cristianos laicos, llamados-especialmente hoy y en nuestra Europa-a ofrecer un testimonio transparente de la importancia de la cuestión de Dios en todos los campos del pensamiento y de la actuación, tanto en la familia y en el trabajo como en la política y en la economía. «El hombre de hoy tiene necesidad de ver con sus propios ojos y tocar con sus manos-nos dijo el Papa-como con Dios o sin Dios, todo cambia».

Y el Santo Padre terminó pidiendo que la cuestión de Dios sea también el punto central en todas las actividades de los ambientes de la Iglesia, porque a menudo, a pesar de definirnos como cristianos, Dios no es de hecho el punto de referencia central de nuestra manera de pensar y de actuar en las decisiones fundamentales de la vida. Por ello, concluyó diciéndonos que la primera respuesta al gran reto de nuestro tiempo-que no es otro que la respuesta a la cuestión de Dios-debe ser «la profunda conversión de nuestro corazón, para que el bautismo que nos ha hecho luz del mundo y sal de la tierra, pueda verdaderamente transformarnos «.

 + Lluís Martínez Sistach
 Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.