Fiesta del Bautismo del Señor y anuncio de la Jornada Mundial de las migraciones

Mons. Ureña   1.- Epifanía y epifanías del Señor.

En la celebración de la solemnidad de la Epifanía del Señor la Iglesia contempla la manifestación del gran Dios y Señor nuestro Jesucristo a los gentiles.

Tal manifestación se concreta en tres mostraciones o epifanías acontecidas en tiempos y en espacios distintos.

La primera mostración de Cristo a los pueblos de la tierra se realizó en Belén, cuando Jesús niño fue adorado por los Reyes Magos (cf Mt 2, 1-12). Esta mostración es celebrada por la Iglesia el día 6 de enero en la solemnidad así llamada de la Epifanía del Señor. En este día celebra la Iglesia la Jornada de oración y de colecta en favor de los catequistas nativos y del IEME. El lema de la Jornada reza así: Os envío al mundo entero.

La segunda mostración de Cristo a los gentiles se produjo en el río Jordán, cuando el Señor, tras haber sido bautizado por Juan y haber dejado las aguas, vio que de pronto los cielos se abrían, que el Espíritu se posaba sobre él en forma de paloma y que una voz venida desde el cielo decía: “Tú eres mi hijo amado, en tí me complazco” (Mc 1, 11). Pues bien, esta segunda mostración del Señor a los hombres es celebrada por la Iglesia el domingo inmediatamente posterior al 6 de enero, llamado con razón domingo del Bautismo del Señor. Es justo el domingo que hoy celebramos.

Finalmente, la tercera mostración de Cristo a las gentes tuvo lugar en Caná de Galilea, a donde el Señor había acudido con su madre y con varios de sus discípulos para participar en la celebración de una boda. En el transcurso del banquete, Jesús manifestó su gloria ante todos los comensales cuando, en atención a los ruegos de la Virgen María, transformó el agua en vino (cf Jn 2, 1-12).

2.- Anuncio de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado.

El próximo domingo, 15 de enero, II del Tiempo Ordinario, celebramos en la Iglesia la 98ª Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, conocida ordinariamente como Jornada Mundial de las Migraciones. El tema propuesto por el Papa para este año es: Migraciones y Nueva Evangelización.

La intuición fundamental del Santo Padre puede formularse así: ciertamente, el fenómeno migratorio, que en estos últimos años ha adquirido proporciones inéditas, plantea siempre a la conciencia cristiana la exigencia de la acogida, de la solidaridad y del compartir los bienes con el hermano inmigrante. Pero, al mismo tiempo, la acogida de los emigrantes y refugiados constituye hoy una oportunidad providencial para renovar el anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo.

Lejos de ofrecerse como estático, el mundo actual se caracteriza por la movilidad. El fenómeno de las migraciones masivas así lo prueba.

Pero esta tremenda movilidad hace que la sociedad actual, en la que conviven y se interrelacionan tantos pueblos y razas, sea intercultural, interétnica, acusadamente plural y multirreligiosa. Con lo cual, hoy, encontramos a todos en todas partes, lo que convierte a cada una de las partes en escenario propicio para la evangelización. Hoy, la misión evangelizadora ya no consiste en un movimiento norte-sur o este-oeste. Hoy, la misión se encuentra en los cinco continentes. Por lo tanto, la comunidad humana resultante del hecho migratorio constituye un escenario privilegiado para la evangelización.

En efecto, los fenómenos migratorios producen situaciones que ofrecen nuevas posibilidades para la evangelización. Por ejemplo, debido a las migraciones, un gran número de personas que no conocen a Cristo o que se han forjado una imagen inadecuada de él se establecen en países de tradición cristiana. Con lo cual, hoy tenemos en casa a aquellos a los que había que buscar antaño en otras partes para anunciarles el Evangelio. Y, al mismo tiempo, otras personas procedentes de pueblos hondamente marcados por la fe cristiana emigran a países necesitados del anuncio de Cristo y de una nueva evangelización. A nadie se le oculta que tales personas pueden ser un auténtico fermento de evangelización en los países en donde recalan.

Ello no obsta para que también el fenómeno migratorio actual presente sus límites propios, como son, por ejemplo, el peligro de agudización del relativismo y el riesgo de desintegración y de desmoronamiento de los puntos de referencia fundamentales de la vida.

Pidamos a Dios nuestro Señor que nuestras comunidades cristianas sepan prestar una asistencia pastoral adecuada a los inmigrantes para que éstos fortalezcan su fe, vean ésta corroborada a posteriori por nosotros y lleguen a ser portadores del anuncio evangélico. Y, simultáneamente, tengamos en Europa la suficiente humildad como para dejarnos interpelar e increpar por las voces cristianas que, viniendo de fuera, denuncian el invierno eclesial en que estamos inmersos.

 +Manuel Ureña

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia. Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe. Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986). Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.