Como el bosque que crece

Mons. Joan Piris    Es conocido el dicho: «Hace más ruido un árbol que cae que todo un bosque que crece.» Me atrevería a aplicarla en nuestra Iglesia de Lleida, con modestia y sin ninguna pretensión, pero con mucho agradecimiento a los hermanos y hermanas que lo hacen posible.

Nuestra Comunidad Diocesana está viva y no ha dejado de crecer desde hace muchos años como un bosque silencioso. Pude comprobarlo en la Visita Pastoral y en otros encuentros. Gracias a Dios, hay muchas personas que viven y trabajan pensando en los demás y que intentan hacerlo con el espíritu de Jesucristo, entregándose y ayudando a vivir, codo con codo, con todo el mundo que busque los mismos objetivos primordiales.

Nuestra vida eclesial ordinaria sigue calladamente siendo un servicio permanente con la humildad de la levadura (que desaparece en la pasta): la acción evangelizadora y catequética; las iniciativas de formación sistemática y ocasional; las celebraciones de la fe que son a la vez vivencia del Misterio que nos supera y Presencia salvadora del Resucitado que nos sostiene y nos anima; la oferta continuada, incondicional y eficiente, de innumerables servicios al prójimo animados por la caridad cristiana y muchos de ellos vinculados en una red de entidades de Iglesia ya muy conocida y admirada  y con una muy numerosa participación de voluntarios.

En nuestros encuentros, junto a cuestiones puntuales —que pueden hacer ruido pero que duran poco como las tormentas de verano—, vamos intercambiando opiniones y certezas, convicciones y vivencias que realmente avalan nuestro crecimiento silencioso en «comunión eclesial», fijándonos objetivos comunes para toda la Diócesis —que cada comunidad intenta traducir a su nivel— y revisando aquellas iniciativas y estilos pastorales que no nos satisfacen.

Siempre hay cuestiones internas, pero nuestra atención quiere fijarse en prioridades como por ejemplo: la iniciación cristiana y la presencia de Iglesia en el mundo; la problemática de la inmigración; la pastoral vocacional y la atención a los jóvenes; los asuntos relacionados con la pastoral de la salud; el mundo de la educación y de la familia, etc. Siempre intentando discernir las realidades a la luz de la fe, dando gracias a Dios y buscando respuestas: acogida, acompañamiento, integración…

A veces, tenemos que afrontar retos que nos pueden poner en crisis, pero también las crisis son siempre ocasión de revisión y posibilidad de mejora y hay que aprovecharlas. Es el que nos está pasando en querer superar individualismos y particularismos (personales y de grupo) en favor de una mejor complementariedad pastoral, trabajando en equipo y a partir de las que denominamos «Unidades de Acción Pastoral». El individualismo tiene importantes consecuencias éticas. ¿Cómo podremos construir un mundo justo y pacífico, y una Iglesia-Comunidad de hermanos, erigiéndonos cada uno, cada grupo, cada parroquia… en el último criterio para ser y actuar? No somos ni podemos ser de ninguna forma comunidades aisladas y hay que continuar ayudándonos a crecer en comunión efectiva y práctica.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

 

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.