Año nuevo…vida nueva

Mons. Antonio Algora   Si 2011 será para nosotros el Año de la Jornada Mundial de la Juventud, que, con tanta pasión, celebramos en nuestra diócesis, 2012 está ya marcado por Benedicto XVI como el año que comenzará el “Año de la fe” allá por el 11 de octubre. “Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo.” Si el ayer pasado año 2011 nos mostró la alegría juvenil en la convocatoria, mejor, de la respuesta a la llamada de la Iglesia en la JMJ, este año se me antoja intenso por ese “redescubrir” la alegría de creer, del encuentro con Cristo. En esta porción del Pueblo de Dios que somos la Iglesia que peregrina en Ciudad Real, nos hemos puesto como Plan de pastoral para el conjunto de la diócesis “La trasmisión de la fe en la familia y en la juventud”. Comprenderéis la especial serenidad y certeza con las que debemos afrontar el futuro, pues el “Año de la fe” 2012-2013 va a suponer una inestimable ayuda de la Iglesia Universal y de el mismo Papa Benedicto XVI. Os invito a todos a vivir con intensidad y alegría los acontecimientos que están por venir.

A estas alturas de la Crisis y con los consabidos balances económicos y sociales de fin de año, a nadie que viva en el momento presente, a nadie digo, se nos oculta la tragedia del empobrecimiento masivo de nuestra sociedad, la incertidumbre que angustia a familias enteras y también el miedo a estallidos sociales de imprevisibles consecuencias. Tintes trágicos todos que nos pueden llegar a paralizar en el desenvolvimiento normal de nuestro vivir cotidiano.

Sin embargo, a estas alturas de la Crisis, la Iglesia en general está en las mejores condiciones para vivir una fe que no ignora lo que pasa alrededor del creyente. Dice el Papa: “Es la fe la que nos permite reconocer a Cristo, y es su mismo amor el que impulsa a socorrerlo cada vez que se hace nuestro prójimo en el camino de la vida. Sostenidos por la fe, miramos con esperanza a nuestro compromiso en el mundo, aguardando «unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia»… Llegados sus últimos días, el apóstol Pablo pidió al discípulo Timoteo que «buscara la fe» (cf. 2 Tm 2, 22) con la misma constancia de cuando era niño (cf. 2 Tm 3, 15). Escuchemos esta invitación como dirigida a cada uno de nosotros, para que nadie se vuelva perezoso en la fe. Ella es compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por nosotros. Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a cada uno a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo. Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera, ésa que no tiene fin.” (Porta fidei)

Buscar la fe “con la misma constancia de cuando era niño”, una llamada a vivir apasionadamente el año 2012 en manos del Misterio de la Virgen Madre que hoy celebramos con especial alegría. La humilde esclava del Señor, la doncella de Nazaret, nos acompaña en las mil advocaciones de Santa María en nuestra tierra. Una vez más, de su mano, nos hemos de atrever a “transmitir la fe”, a invitar a nuestros paisanos a “buscar la fe”, a vivir el gozo del encuentro con Cristo resucitado, hoy Niño en brazos de su Madre: “Haced lo que Él os diga”, nos dirá en la boda de Caná, pues es en el marco del desposorio, del compromiso de amor indisoluble con esta sociedad que sufre donde es y está la Iglesia de Jesucristo: “Las pruebas de la vida, a la vez que permiten comprender el misterio de la Cruz y participar en los sufrimientos de Cristo, son preludio de la alegría y la esperanza a la que conduce la fe: «Cuando soy débil, entonces soy fuerte». Nosotros creemos con firme certeza que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte” ¡Feliz Año!

Vuestro obispo,

 + Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

 

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.