"Tenéis que nacer de nuevo" – Jn 3,7

Mons.  Ruíz Matorell    Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.
     
Jesús le dice a Nicodemo, jefe judío y fariseo: “el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Jn 3,3). Nicodemo pregunta: “¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo?” (Jn 3,4). Jesús contesta: “En verdad, en verdad te digo: El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. No te extrañes de que te haya dicho: «Tenéis que nacer de nuevo»; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu” (Jn 3,7-8).

San Pablo explica con claridad: “si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo” (2 Cor 5,17).

Con la fiesta del Bautismo del Señor concluye el tiempo de Navidad, gozosa experiencia que habíamos preparado durante el período del Adviento, y que hemos vivido y celebrado intensamente.

Esta fiesta marca la transición entre la primera parte del año litúrgico y el tiempo llamado “Ordinario”, que celebra el misterio de Cristo en su plenitud y en su despliegue.

En el Bautismo del Señor adquirimos una renovada conciencia de la necesidad de nacer de nuevo. Como Nicodemo, podemos sentirnos hombres viejos, expertos en años y en desengaños, poco abiertos a la novedad, aferrados a demasiadas cosas que coartan nuestra libertad e impiden que nuestro paso sea ligero, impregnados de rutinas, más espectadores pasivos que testigos creíbles de la Buena Noticia.  

Como Nicodemo, nos hacemos demasiadas preguntas antes de decidirnos a seguir a Jesucristo. Calculamos los riesgos, sopesamos las consecuencias, tomamos precauciones, valoramos los pros y los contras, evitamos la precipitación, y la incertidumbre nos impide avanzar.

Como Nicodemo, escuchamos una palabra que compromete: “tenéis que nacer de nuevo”. No se trata de cambiar este o aquel aspecto, detalles insignificantes de nuestra vida. Es, más bien, un cambio radical, que concierne a la raíz de nuestra personalidad, al tuétano de nuestro ser, y que es obra del Espíritu Santo en nosotros.

Es el Espíritu Santo quien nos otorga una nueva capacidad de creer, de esperar y de amar. Es el Espíritu Santo quien nos hace descubrir la necesidad de encontrar nuevos rumbos en nuestro peregrinar diario. Es el Espíritu Santo quien nos guía por los caminos ciertos de su futuro.La fuerza del Espíritu Santo hace eficaz en nosotros la palabra de Jesús.

En la fiesta del Bautismo del Señor actualizamos nuestro propio bautismo, el sacramento que significa y realiza el nacimiento del agua y del Espíritu.San Gregorio Nacianceno escribió: “El Bautismo es el más bello y magnífico de los dones de Dios…lo llamamos don, gracia, unción, iluminación, vestidura de incorruptibilidad, baño de regeneración, sello y todo lo más precioso que hay. Don, porque es conferido a los que no aportan nada; gracia, porque, es dado incluso a culpables; bautismo, porque el pecado es sepultado en el agua; unción, porque es sagrado y real (tales son los que son ungidos); iluminación, porque es luz resplandeciente; vestidura, porque cubre nuestra vergüenza; baño, porque lava; sello, porque nos guarda y es el signo de la soberanía de Dios” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1216).
 

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.