2012, un año nuevo

Mons. Francesc Pardo i Artigas   En este primer día del año confluyen unos hechos que merecen nuestra consideración y comentario. 

Comienza el año con todo lo que ello significa, celebramos la octava de Navidad con la fiesta de Santa María, Madre de Dios, santa María del belén, también la jornada mundial de plegaria por la paz en el mundo. 

He meditado ante el belén,  estas cuatro referencias, también por medio de las lecturas bíblicas que proclamamos en el presente domingo en la Misa, quiero compartir con todos vosotros esta mi reflexión. 

Feliz año nuevo, buen año… son las expresiones que hemos escuchado y deseado a lo largo del día. El pueblo de Israel, el pueblo de Jesús, iniciaba un nuevo año recibiendo la bendición de Dios: “Que el Señor nos bendiga y nos guarde, que nos haga ver la claridad de su mirada y se apiade de nosotros, que el Señor dirija hacia ti su mirada y te de la paz”. 

Ello significa que hay que tener presente a Dios para vivir el año 2012, como nuevo. Contando con Dios, con su bendición, con su amor que perdona y nos fortalece, con su luz y con su paz, así podremos afrontar un nuevo año, como una nueva oportunidad para experimentar los deseos de estos días: ser más felices y hacer más felices a los demás. 

Precisamente en estos días de Navidad contemplamos y celebramos, viviendo con alegría el nacimiento de Jesús, el gran regalo de Dios a la humanidad. Leemos en la carta de san Pablo a los cristianos de Galacia: “Cuando el tiempo llegó a su plenitud, Dios nos envió a su hijo, nacido de mujer, nacido según la ley, para rescatar a los que vivimos bajo la ley, para que obtuviéramos la condición de hijos… Prueba de ello es que podemos invocar a Dios, como Padre. No somos esclavos, sino hijos y herederos”. 

Jesús asume todas las limitaciones humanas, para que podamos asumir la condición de hijos e hijas de Dios y herederos de Dios. Vivamos en este año que hoy se inicia con esta novedad tal relación filial, de afecto y comunión con nuestro Dios. 

En la cultura hebrea, el nombre significaba la misión de la persona, Jesús significa “Dios salva”. En Jesús podemos hallar amor, perdón, fuerza, paz y alegría, es decir: vivir verdaderamente un año nuevo. 

La imagen de estos días nos muestra a Jesús con María i José. El evangelio de Lucas acentúa que “María conservaba los recuerdos en su corazón y los meditaba”. Si deseamos un verdadero año nuevo, deberemos vivir los hechos y meditarlos. Cada día está tejido de muchos momentos, experiencias, de muchas palabras y mensajes, de sentimientos… tratemos de tener tiempo para pensar en ellos, contemplarlos en compañía de Jesús, des del corazón y la inteligencia, impregnados de fe, amor, esperanza y gratitud. 

Hoy también celebramos la Jornada Mundial de plegaria por la paz. 

El Papa, como cada año, nos ha dirigido su mensaje, que comentaré en próximas reflexiones dominicales. Pero, permitidme ya algunas sugestiones al respecto y que están a nuestro alcance. 

Si crees que una sonrisa es más fuerte  que las armas; si crees en el poder de la mano tendida; si crees que aquello que nos hermana es más fuerte que aquello que nos separa; si  crees que ser distinto es una riqueza y no un peligro; si sabes mirar a los demás con amor; su prefieres la esperanza a la sospecha; si crees que debes dar el primer paso para aproximarte a los demás… la paz llegará. 

Si puede alegrarte con la alegría de los demás; si puedes aceptar la ayuda de los demás; si te duele la injusticia que padecen los demás y lo hace como la que a ti te afecta; si crees que el perdón va más allá de la venganza; si el prójimo es, por encima de todo, tu hermano… la paz se fortalecerá. Si para ti la rabia es un signo de debilidad y no de fuerza; si prefieres que te hieran antes que hacer el mal; si puedes aceptar un punto de vista distinto al tuyo; si no descargas tus culpas y mal humor sobre los demás… la paz se consolidará. 

Si el evangelio no te escandaliza, si crees que el amor es la única fuerza, si eres capaz de confiar en el Príncipe de la Paz, en aquel que es la auténtica paz… Entonces tendrá la suficiente serenidad y fuerza, para vivir en paz, ofrecer la paz, y edificar el pequeño mundo de cada día en paz. Si lo intentamos, ¡Seguro que será un verdadero año nuevo! 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 459 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.