Año nuevo, vida nueva

Mons. Amadeo Rodríguez Magro

Queridos diocesanos:
Año nuevo, vida nueva. Esta afirmación de nuestro refranero, lo mismo puede ser un tópico, que un deseo e incluso un proyecto. Yo me quedo con esto último para nuestra diócesis. Por eso, en esta breve carta me propongo recoger las cosas más importantes que nos van a ocupar a lo largo del año 2012, en lo más específico de nuestra misión como Iglesia. No es que no nos interesen otros asuntos, sobre todo, aquellos que afectan a los pobres, a los jóvenes, a las familias y a los mayores. Pero con los asuntos pastorales que ahora os relataré, queremos cubrir de criterios de fe toda nuestra visión de la realidad. En efecto, somos conscientes de que, si evangelizamos, lo hacemos para el hombre concreto, con lo que le preocupa y le afana y, por eso también nos preocupa a nosotros.
1. Será 2012 el año del primer impulso del Plan Pastoral recientemente estrenado. A lo largo de los primeros meses del año todos hemos de tomar conciencia, concretando, de que hemos de dejarnos evangelizar para evangelizar a otros. Os recuerdo que todo lo haremos bajo el lema: “Id y anunciad el Evangelio”. Tienen, por tanto, los primeros compases del año un marcado carácter misionero.
2. Por mi parte, el mismo mes de enero iniciaré la visita pastoral al arciprestazgo de Cabezuela del Valle. Reanudo de nuevo la tarea itinerante y misionera, que es misión específica del Pastor de la diócesis: la visita a todas las comunidades, parroquiales para tomarle el pulso a la vida cristiana y alentar a todos los diocesanos en la vivencia de su fe, en el testimonio cristiano y en la misión que todos tienen en cada uno de sus ambientes. Espero, como siempre, muchos frutos espirituales de esta visita a la hermosa y fecunda tierra de las cerezas del Valle.
3. Los sacerdotes, acompañados por todo el pueblo cristiano, celebraremos este año un acontecimiento especial que nos llena de alegría: esperamos la fecha de la declaración de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia. Juntos aprovecharemos esta oportunidad para conocer más a fondo a esta excepcional figura sacerdotal y, sobre todo, para ahondar en su alma apostólica y aprender de él a evangelizar en este tiempo con el mismo ardor que evangelizó Juan de Ávila en el suyo.
4. Además, en toda la Iglesia se van a celebrar varios acontecimientos, que nosotros seguiremos con especial interés: en octubre, la XIII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, con este tema: «La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana». Estaremos muy atentos, porque tanto de lo que digan los padres sinodales como a las palabras del Papa en la Exhortación apostólica postsinodal, de donde a buen seguro van a venir sabias orientaciones para la misión de la Iglesia en este tiempo y en el próximo futuro.
5. Con este acontecimiento va a coincidir la celebración de los cincuenta años del comienzo del Concilio Vaticano II, referente espiritual y pastoral para la Iglesia desde su celebración. Seguramente es ahora cuando el Concilio Vaticano II empieza a dar más luz, porque esa acción singular de toda la Iglesia ya tiene la solera del tiempo transcurrido, y sobre todo de la prueba de una andadura que ha necesitado tiempo para consolidarse en su verdad más genuina. Los textos del Concilio, como dijo el beato Juan Pablo II: “no pierden su valor ni su esplendor”. Como también ha dicho Benedicto XVI: “Si los leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, pueden ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia”.
6. Otro acontecimiento, que viene a coronar los anteriores y que quiere situarse en su luz y en su estela, es el Año de la Fe, proclamado por el Papa Benedicto para toda la Iglesia con la Carta Apostólica “Porta Fidei” (la puerta de la fe), que comenzará el 11 de octubre de 2012 y terminará en la Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013. Une también el Santo Padre este acontecimiento anunciado al veinte aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, que fue promulgado por el Beato Juan Pablo II con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y la belleza de la fe. El gran deseo para este año es que sea una ocasión para introducir el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe. El Papa quiere que el Año de la fe sea “una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo”.
Os prometo que en nuestra Diócesis este Año va a ser especialmente celebrado. Nos sumaremos a esta iniciativa del Santo Padre con todo entusiasmo, acogiendo sus incitativas y poniendo también nosotros las nuestras, en orden a una gran movimiento evangelizador que nos lleve a todos a confirmar y a profesar nuestra fe y a adquirir una exacta, libre y consciente conciencia de ella, para de ese modo confesarla ante los demás.
Es evidente que mis propuestas no agotan las iniciativas que surgirán a lo largo del año que ahora comienza, pero lo que venga se lo dejamos al Espíritu que, con toda seguridad, nos seguirá guiando y estará a la altura de nuestro interés y celo evangelizador, porque será Él quien lo promueva a poco que encuentre docilidad en nosotros.
De vuestro obispo: feliz año 2012.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Plasencia

Mons. Amadeo Rodríguez
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Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.