Un camino para la paz

Mons. Joan Piris     El periodista J. Cendón escribe: «En Somalia nada es lo que parece», y así se puede constatar mirando el informe de Confer, Justícia i Pau y Antena África Europa sobre el comercio de armas en la región del Cuerno de África. Ofrece una visión bien realista de por qué hay tanta miseria y hambre en aquellos países desconocidos que se empobrecen gracias al cuantioso tráfico de armas *nanciado desde Europa.

Cuando todavía resuenan los cantos de la Navidad y los buenos deseos que nos intercambiamos para el 2012, nos encontramos con el Mensaje del Papa para este primer día del año, Jornada Mundial de la Paz, que hace una referencia explícita al ataque contra los cristianos en Irak y presenta el sentido de la libertad religiosa y las diversas maneras en que esta modela la paz y sus experiencias. Es una reflexión sobre la paz, que es don de Dios y a la vez obra de los hombres y mujeres de buena voluntad y, sobre todo, de los creyentes. Cambiamos, pues, los «señores de la guerra» por los sueños y los intentos perseverantes en pro de la fraternidad de personas y pueblos.

Sabemos que uno de los hitos importantes de nuestro mundo tras la II Guerra Mundial fue la formulación, aprobación y promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), pero haría falta preocuparnos más por el flagrante aumento de los casos en qué se niega en la práctica la universalidad de estos derechos, desde planteamientos culturales, políticos, sociales y también religiosos.

Como se decía en la presentación del Mensaje mencionado: las llamadas de la Iglesia a la libertad religiosa se basan en la dignidad de las personas, y no sólo en una simple solicitud de reciprocidad por parte de una comunidad de creyentes dispuesta a respetar los derechos de otras comunidades a condición de que respeten los de los propios miembros.

Hace falta respetar los derechos de los demás porque es lo correcto; no a cambio de su equivalente o de un favor concedido. Y cuando otros sufren persecución debido a su fe y práctica religiosa, hace falta ofrecerlos compasión y solidaridad efectiva.

Es más, la libertad religiosa no es un derecho otorgado por el Estado sino que deriva de la ley natural y de la dignidad de la persona. Es necesario que el Estado y las otras instituciones públicas —recuerda Benedicto XVI— «la reconozcan como intrínseca a la persona humana, como elemento indispensable para su integridad y la paz». Porque la libertad religiosa no es sólo tolerancia del libre ejercicio del culto. La fe tiene una dimensión pública que otorga a los creyentes la oportunidad —y el deber— de contribuir en la construcción del orden social, y de hacerse presentes en la vida pública buscando favorecer un desarrollo integral.

En nuestro mundo globalizado, multiétnico y multiconfesional, una verdadera libertad religiosa será un factor importante de unidad y concordia, un recurso a tener en cuenta. Y el diálogo entre los seguidores de las diversas religiones será siempre un estímulo importante para colaborar en la promoción de la paz.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.