Felices y santas fiestas de Navidad

Mons. Francisco Pérez   Al llegar las Fiestas de Navidad, deseo enviar a todos los diocesanos un saludo entrañable de felicitación y sincera fraternidad.

Todos, en estos días, celebramos la Fiesta más hermosa donde las haya:el Nacimiento delNiño Dios. ¡Es la Fiesta de Navidad! proclamamos. ¡Qué hermoso poder vivir estos días fascinados por el Amor de un Niño que es Dios y que se presenta a nosotros tan frágil como cualquiera de nosotros! ¡Hasta ahí ha llegado el Amor de Dios!

A este Niño-Dios le pido que nos cautive para que sepamos vivir y, cada vez más, por la estela dela santidad. Nopodemos quedarnos con los brazos cruzados al contemplar el gran misterio que se nos ofrece en Belén. Allí, confluyen todos los caminos y acuden los más humildes y, desde allí, hemos tenido el primer mensaje del Niño-Dios: cuidar y amar a los pobres y a los excluidos de nuestra sociedad.

La Iglesia quiere ser reflejo de este cuidado evangélico a través de su dimensión caritativa. Como Iglesia, comprometida con la realidad en la que estamos viviendo, durante el tiempo de Navidad, abrimos los brazos -de una manera más comprometida- para acoger a los necesitados.

Queremos seguir siendo generosos como aquellos pastores que ofrecieron lo mejor de sus regalos al Niño-Dios, en ese Misterio de la Encarnación de un Dios que se adentra en el corazón de la historia para iluminarla y cuidarla con toda delicadeza y esmero.

A este Niño-Dios le pido, con perseverancia, que cuide y proteja cada una de nuestras familias. La unidad y el amor que se vive en el Portal de Belén, junto a José y María, ha de ser fermento para nuestras casas y nuestros hogares.

Queel fuego delamor inflame de luz, de verdad y de calor a los padres con los hijos y a todos los componentes de la familia. Nada hay más gratificante, en esta vida, que la unidad y la alegría familiar, el apoyo y la acogida familiar, la comprensión y la generosidad familiar, la puerta -siempre abierta- del hogar…

A los misioneros -testigos y anunciadores del Evangelio de la Esperanza- que están repartidos a lo largo y ancho de este mundo, quiero expresarles mi cercanía y mi gratitud por la entregagenerosa que realizan en medio de la vida de tantas personas que buscan la Verdad y la Vida que se desprende del corazón amoroso de un Dios que alimenta -con su Palabra, con su eucaristía y con su paz- cada una de las necesidades que aparecen en cada uno de sus hijos.

Os envío, a todos, mi más cordial felicitación en esta Navidad del año 2011 y os deseo que paséis unos días santos y felices en compañía de vuestros familiares y amigos.

Sed mensajeros de la luz, de la paz, de la alegría y dela esperanza. Queel Dios Amor, el Dios hecho Niño, transforme vuestras vidas y haga realidad el mejor de vuestros sueños: celebrar una feliz Navidad y Año Nuevo.

Que este nuevo año, que estamos a punto de comenzar, sea un tiempo para encontrar caminos hacia la prosperidad, de superación de aquellas dificultades que entristecen el corazón de tantas personas, de avances en elcamino de lafraternidad y de la solidaridad entre todos y, sobre todo, lleno de la Luz que se desprende de la Estrella que ilumina y nos guía hasta el Portal de Belén. Que él nos inunde de su Amor para seguir caminando por la santidad. 

+Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplonay Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).