¡Feliz Navidad 2011!

Mons. Amadeo Rodríguez    Queridos diocesanos:

Siempre hay una razón para que nos felicitemos en Navidad: Jesucristo, el Hijo de Dios, ha nacido en carne moral y nos ha traído la paz, la alegría, la felicidad yla salvación. Estaalegre noticia acerca a nuestros oídos y a nuestros corazones lo que más deseamos escuchar los seres humanos, aunque en ocasiones demos la impresión de que no nos interesa oírlo: Dios está de nuestra parte y Dios es fiel. Es verdad que esta noticia a veces llega en situaciones difíciles: a unos cuando piensan que ya han encontrado la felicidad y, por tanto, no necesitan seguir ahondando más allá de su día a día con sus satisfacciones parciales y superficiales; a otros, sin embargo, les llega esta noticia cuando sus condiciones de vida son tan complejas, que les resulta muy difícil entender que esta buena noticia sea realmente la propuesta que necesitan.

Lo primero le suele suceder a los satisfechos de bienes, de fiesta, de consumo y de otras cosas, que han logrado ocultar su interés por cuestiones de fondo, entre ellas las espirituales. A estos les cuesta pasar más allá de noticias que no estén relacionadas con el tener y el disfrutar. Lo segundo le sucede en estas navidades a muchos diocesanos bastante dramáticamente. Son todos los que a lo largo de estos años de crisis económica se están viendo afectados por ella, de un modo u otro, en su situación personal y familiar. Por desgracia son cada vez más los que han perdido el trabajo y han visto disminuidos sus ingresos, algunos parcialmente y otros por completo. En efecto, son también cada vez más las familias en las que todos o algunos de sus miembros están parados. Y muchos son los agobiados por las hipotecas que firmaron en tiempos de bonanza y ahora, sin embargo, les resulta imposible hacerles frente. Muchos son los jóvenes que ven frustrado su acceso al primer trabajo o que viven la inestabilidad de unos trabajos que lo mismo que llegan se van. Muchos viven en esta navidad la angustia del despido en un mercado laboral sin ofertas y en el que se destruyen de un modo alarmante y progresivo tantos puestos de trabajo.

A todos y a todas, sea cual sea vuestra situación, quiero deciros, aunque soy consciente de que os pueda costar aceptarlo: Nuestra Señor Jesucristo, el que nació como Niño Dios en Belén, no está ajeno ni lejos de vuestros problemas, al contrario, su nacimiento, su encarnación, es un gesto solidario, con el que quiere mostrarnos que en nuestras alegrías y esperanzas, en nuestras tristezas y problemas, él está a nuestro lado y las comparte. La navidad nos dice que no estamos solos, que, aunque muchos nos hayan abandonados, Dios no lo ha hecho ni lo hará. Por eso, os animo a celebrar la navidad más y mejor que nunca, y a buscar en ella los dos calores que, en medio del frío que a veces hiela nuestros corazones, ella siempre ofrece: el del amor y el dela fe. Conambos la navidad se convierte en un nuevo modo de ser y de vivir.

Este año la navidad quiere adornarse también con la austeridad y la solidaridad, dos de sus valores esenciales. La austeridad, para sentir que hay un modo, de entender la vida, más modesto, sencillo y respetuoso con los pobres de la tierra; y la solidaridad para saber compartir lo que aún tengamos. Como ha propuesto Cáritas como lema de esta navidad: “Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir”.

Os lo repito; sean cuales sean las condiciones humanas de vuestra navidad, quiero compartir con vosotros una muy buena noticia: Jesús ha nacido. Dejad que entre por las rendijas de vuestros problemas y os puedo asegurar que, a pesar de todos los pesares, encontraréis la paz yla felicidad. Queel Niño Dios, que os quiere tanto, os ayude a todos y os abra a caminos de luz y de esperanza.

Con mi afecto y bendición os repito: Feliz Navidad 2011.

 

+ Amadeo Rodríguez Magro

Obispo de Plasencia

Mons. Amadeo Rodríguez
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Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.