Nuestra Señora del Adviento

Mons. Vicente Jiménez   Durante el tiempo de Adviento, que es el tiempo mariano por excelencia, la liturgia de la Iglesia recuerda frecuentemente a la Virgen María, como Hija de Sión y Madre de Esperanza.

En primer lugar, la hemos recordado en la solemnidad del 8 de diciembre, precedida de la novena. En esa fiesta, la Iglesia celebra conjuntamente la Inmaculada Concepción de María, la preparación radical a la venida del Salvador en la Navidad y el feliz comienzo de la Iglesia sin mancha ni arruga. Después, en los ocho días antes de la Navidad, desde el 17 al 24 de diciembre, y más concretamente, el domingo cuarto de Adviento anterior a la Navidad, en que resuenan voces proféticas sobre la Virgen Madre y el Mesías, y se leen episodios evangélicos relativos al nacimiento inminente de Cristo. María es la mujer del adviento. 

De este modo, los creyentes que vivimos con la liturgia el espíritu del Adviento, al considerar el inefable amor con que la Virgen Madre esperó al Hijo, nos sentimos animados a tomarla como modelo y a prepararnos, vigilantes en la oración y jubilosos en la alabanza, para salir al encuentro del Salvador que viene. Una estrofa de uno de los himnos litúrgicos de Vísperas de este tiempo de Adviento expresa muy bien este sentido de preparación en la espera: “Con María, la Iglesia te aguarda / con anhelos de esposa y de madre, / y reúne a sus hijos fieles, / para juntos poder esperarte”. 

Hace más de dos mil años, nació la nueva Eva (María). Un mundo nuevo comenzó su alborada. La luz fue venciendo a las sombras. El alba tenía rostro de mujer. Y Dios iba sembrando gérmenes de vida. Después de dos mil años, María, la nueva Eva, no se ha alejado de nosotros y participa de la intercesión constante de Jesús a favor nuestro. 

María nos da a luz al Salvador del mundo, “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 16), el “fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia y de la civilización “ (Vaticano II, GS 45). Como dice San Bernardo, la Virgen dichosa “ha abierto el corazón a la fe, los labios al consentimiento y las entrañas al Creador”. 

En estas fechas últimas del Adviento, cercana ya la Navidad, damos gracias a Dios por el regalo de la Virgen María, predestinada para ser la Madre del Salvador y por quien nos vino el autor de la vida, Jesucristo. 

Con la antífona mariana Alma Redemptoris Mater rezamos y cantamos: Madre del Redentor, Virgen fecunda, puerta del cielo siempre abierta, estrella del mar, ven a librar al pueblo que tropieza y se quiere levantar. Ante la admiración de cielo y tierra, engendraste a tu santo Creador, y permaneces siempre Virgen. Recibe el saludo del arcángel Gabriel y ten piedad de nosotros, pecadores”.

 +Vicente Jiménez Zamora

Obispo de Santander

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.