“La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,14)

Mons. Julián Barrio  Queridos diocesanos:  “El año litúrgico es el desarrollo de los diversos aspectos del único misterio pascual. Esto vale muy particularmente para el ciclo de las fiestas en torno al Misterio de la Encarnación, que conmemoran el comienzo de nuestra salvación y nos comunican las primicias del misterio de Pascua”

En el Adviento la Iglesia nos llama a abrirnos al Misterio y a la Persona de Cristo-Salvador. Nuestro propósito cristiano ha de ser revitalizar la condición de elegidos de Dios en Cristo, tratando de conformarnos totalmente con Él. Este convencimiento exige salir del amodorramiento espiritual y de la mediocridad. Sólo la fe vigilante y la fidelidad permanente pueden hacer nuestras vidas dignas de la salvación en el tiempo y para la eternidad, manteniéndonos limpios e irreprochables para el día de Cristo (Flp 1,10), despojándonos de las obras de las tinieblas y creando puntos de luz, con el auxilio necesario de la gracia divina , en una humanidad que camina en la oscuridad (Rom 13, 12). Esto comporta vivir coherentemente el misterio de Cristo, en actitud de fe y de piedad, virtudes que encaminan a Dios ya que avivan la conciencia de la necesidad de su salvación. La liturgia del Adviento educa para ver a los demás con los ojos de Cristo, poniendo en práctica su Palabra, y no contentándonos sólo con oírla (Sant 1, 21-22). También en estas circunstancias, el cometido fundamental de la Iglesia es “dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo, y ayudar a todos los hombres a tener familiaridad con la profundidad de la Redención que se realiza en Cristo Jesús”

 Revelación de Dios a la humanidad

 En Navidad celebramos la presencia entrañable y trascendente, siempre misteriosa, del Dios con nosotros. “No pongamos resistencia a su primera venida y no temeremos su segunda venida”, dice san Agustín. Con Jesucristo, Palabra hecha carne, Dios se hace presente en su ser y actuar. Es preciso preservar la originalidad de la identidad cristiana, aceptando a Jesucristo  que nos revela cómo Dios piensa del hombre, cómo valora la  realidad humana y cómo tiene el hombre que aprender a recuperar la verdad de su propia existencia para no volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas.                                                

 Mediante la encarnación el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo con cada hombre

“En Cristo y por Cristo, Dios se ha revelado plenamente a la humanidad y se ha acercado definitivamente a ella; y al mismo tiempo, en Cristo y por Cristo el hombre ha conseguido plena conciencia de su dignidad, de su elevación, del valor trascendental de la propia humanidad y del sentido de su existencia”

Vivir cristianamente la Navidad

 Algunos se preguntan cómo vivir cristianamente la Navidad en esta situación social, cultural y religiosa. El Papa en Santiago nos decía que no podemos velar por Dios sin velar por el hombre, desde la comprensión que de ambos se nos ofrece en Jesucristo. Por eso no amamos  a Dios en verdad si no amamos a los demás. En este sentido, alguien ha escrito que “sabemos ser profanadores, pero a los ojos de Aquel que no tiene reparo en hacerse uno de nosotros, somos pobres pecadores que, también en esta Navidad, con la alegría de sentirse redimidos, llevan la infinita tristeza de no ser todavía cristianos”. Vivir la Navidad con auténtico sentido cristiano exige la conversión para acoger la voluntad de Dios, estar dispuestos a compartir, renunciar a los despilfarros y vivir en sobriedad, estando al lado de quienes padecen la pobreza, la falta de trabajo y la marginalidad. «El egoísmo, decía Benedicto XVI, tanto del  grupo como el individual, nos tiene prisioneros de nuestros intereses y deseos, que contrastan con la verdad y nos dividen unos a otros». Por eso  en el itinerario de nuestro testimonio cristiano, “el servir a los hermanos ya no es una mera opción, sino parte esencial de nuestro ser”, siguiendo el programa de las obras de misericordia: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, de acoger al peregrino, de ver  al que está en la cárcel, de visitar al enfermo, de vestir al desnudo, de enseñar al que no sabe, de ayudar a ser feliz al que no lo es. 

Exhortación final

 “Estad siempre alegres en el Señor” (1Tes 5,16).  En la Encarnación del Hijo de Dios, salvador de los hombres, se fundamenta nuestra alegría y esperanza. Como entonces se nos da una señal frágil, que nuestra prepotencia puede pasar por alto: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,10-11). En este Niño se nos muestran la bondad, la ternura y la misericordia de Dios que nos envió a su propio Hijo, hecho hombre, que amó en gratuidad sin esperar nada a cambio, se conmovió ante nuestras necesidades y dio su vida en la cruz por nuestra salvación.  La celebración cristiana de la Navidad nos ayuda a comprender que una humanidad fundamentada  en la verdad y la justicia, en la libertad y el amor es posible. Hagamos un lugar en nuestro corazón al Dios Niño, pidiendo que ablande nuestras durezas; avivemos el sentido religioso de la Navidad acudiendo al Señor con fe recta, esperanza firme y caridad perfecta; y obremos en   caridad ante Dios y ante los hombres, superando el mal con el bien.                       

 ¡Feliz y santa Navidad! Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

  + Julián Barrio Barrio

Arzobispo de Santiago de Compostela

Mons. Julián Barrio Barrio
Acerca de Mons. Julián Barrio Barrio 146 Articles
D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).