Hallan diez cantorales del siglo XVI y un breviario del siglo XVIII en la parroquia palentina Santa María la Blanca de Villalcazar de Sirgo

Con motivo de las obras de limpieza e iluminación que se han llevado a cabo recientemente en el interior de la Iglesia parroquial de Santa María la Blanca de Villalcazar de Sirga, en la diócesis de Palencia, el párroco Jesús Fernández Gutiérrez ha descubierto, dentro de unas alacenas empotradas en un arco solio de la antigua Capilla de Santiago, diez cantorales del siglo XVI y un breviario del siglo XVIII que se encuentran en muy buen estado de conservación.

Todos los cantorales están escritos en pergamino y son de gran tamaño. Ilustrados con letras iniciales mudéjares bellísimas, están escritos a dos tintas (roja y negra) y la música gregoriana esta plasmada en pentagramas.

Uno de los cantorales tiene en las contratapas restos de otro más antiguo (posiblemente de los siglos XIV-XV) con notación musical aquitana; es decir, todas las notas están escritas en la misma línea.

Los diez cantorales tienen tapas de madera forradas con piel repujada y sus lomos son de cuero. Están adornados con filigrana plateresca, cinco clavos protectores de bronce, y rematados por salvaesquinas del mismo material.

Este importante grupo de cantorales contienen el oficio de las horas litúrgicas de las grandes festividades.

Asimismo, ha aparecido un gran breviario romano del siglo XVIII, editado en Madrid por el Impresor Real Don Joaquín Ybarra. Este breviario está fechado en 1782. Está embellecido con grabados de Joaquín Ballester a partir de pinturas del maestro Mariano Salvador de Maella.

Este breviario tiene tapas de madera forradas con cuero. Está adornado con un gran clavo de bronce en el centro de la tapa, y conserva el cierre.

Los más ancianos del lugar tenían referencia de la existencia de valiosos cantorales en la Iglesia parroquial, pero se había perdido la memoria de su ubicación concreta. El por qué se guardaron en la alacena empotrada y en qué momento… son datos que se desconocen. Pudo ser por seguridad, por cesar su uso… Lo cierto es que el hecho de almacenarlos en la antigua Capilla de Santiago ha podido ser un hecho clave para su buena conservación hasta nuestros días.

Haber encontrado uno solo de estos cantorales ya constituiría una gran noticia para el Patrimonio Artístico de nuestra Iglesia diocesana. El hecho de haber encontrado diez cantorales, acompañados de un breviario y todos ellos en buen estado… nos puede ayudar a calibrar la magnitud de este hallazgo.

Próximamente (posiblemente el próximo 27 de diciembre en la Iglesia parroquial de Santa María la Blanca de Villalcazar de Sirga) se procederá a la presentación pública de estas magnificas obras de arte. Todo ello será confirmado en pocos días.

Medidas de los volúmenes
Cantorales 76,5cm 54,5cm 10cm (largo, ancho, fondo)
Breviario 47cm 31cm 15cm (largo, ancho , fondo)

Joaquín Ybarra

Joaquín Ibarra y Marín nació en Zaragoza el 20 de julio de 1725. Durante su juventud residió en Cervera, en la Imprenta Pontificia y Real de la Universidad de Cervera, se formó con su hermano Manuel que era oficial de ella. En esa universidad cursó estudios de latín y griego.

En 1754 se trasladó a Madrid, donde instaló un taller de imprenta, trasladado dos veces: primero, a la calle de las Urosas; después, a la de la Gorguera. De su taller salieron las más bellas obras de la imprenta de España, que son consideradas como maestras de la tipografía europea.

Ibarra tomó parte activa en la creación de la Compañía de Libreros, que fue autorizada para imprimir libros de rezo que hasta entonces imprimían las prensas de Plantino, por privilegio que tenía desde el siglo XVI. En 1779 fue nombrado Impresor de la Real Academia Española; también fue Impresor Real de Carlos III, y del Arzobispo Primado y del Consejo de Indias.

Su taller madrileño estuvo abierto hasta 1836. Murió Ibarra en Madrid, a los 60 años en 1785. Su imprenta pervivió hasta 1821, regentada por su viuda e hijos.

Joaquín Ballester

Valencia, 1739 – Madrid, 1819. Estudió dibujo y grabado y fue alumno de la Real Academia de San Carlos. Premiado por la de San Fernando se traslada a Madrid en 1766. En 1772 se le concede el título de Académico Supernumerario. Es individuo de Mérito por la de San Carlos desde 1773 y Director Honorario de la Academia valenciana por la sección de grabado en 1778. Colabora con Mariano Maella y participa en la ilustración de importantes publicaciones de la 2ª mitad del S. XVIII.

Mariano Salvador de Maella

Valencia, 1739 – Madrid, 1819. Pintor de origen valenciano, que a los 13 años de edad, se matriculó en la Academia de San Fernando, y tuvo por maestros a Felipe de Castro y Antonio González. En 1753 consigue en la Academia el primer premio de la tercera clase, en 1754, el primero de la segunda, y en 1757, el segundo de la primera. Marchó a Roma, donde enseguida comenzó a destacar. Desde allí remitía con asiduidad algunos dibujos y cuadros a la Academia de San Fernando, consiguiendo ser nombrado Académico de Mérito en 1765, año en que regresa a España; trabajó en la remodelación del Palacio Real de Madrid bajo el amparo de Mengs, del que recibirá una notable influencia. Durante el reinado de Carlos IV, recibe el nombramiento de Primer Pintor de Cámara, algo que sólo Mengs había conseguido a lo largo de ese siglo.

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