Identificarse con Jesús

Mons. Joan Piris    En otro tiempo se hablaba mucho de imitación y ahora hablamos mucho de seguimiento (de Jesús), pero el que constata el evangelista Marcos es que, al escoger unos discípulos, lo hizo «para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar». Hay que tomarse, pues, seriamente esta estancia o convivencia con él si queremos que Jesús sea algo significativo para nuestra vida.

No basta saber muchas cosas sobre Jesús, hay que identificarse más y más con su persona, sus criterios, su manera de entender la vida y de vivirla. Es un aprendizaje progresivo pero necesario para ser cristianos y para poder presentar a Jesús a los demás. De hecho, Jesús pide mucho: «No podéis servir a dos amos.»

A lo largo de los siglos hay muchas personas que han mirado Jesús con interrogantes. El papa Benedicto dice que sólo estableciendo una relación personal es como se puede encontrar respuestas: una ideología, un mito no responde, una persona sí (Cfr. Deus Charitas est, 1). Recordemos las experiencias que relatan los evangelios: los dos primeros discípulos que se le acercan, la samaritana, Nicodemo, la cananea, Zaqueo, el centurión, la pecadora, el joven rico y tantos otros. Ninguno de ellos no queda indiferente después.

El hecho es que con nosotros conviven muchos que se llaman agnósticos o que viven en la indiferencia religiosa dejando de lado las preguntas sobre Dios y el sentido final de la existencia humana: no niegan ni tampoco afirman ningún horizonte de trascendencia. Y estos no creyentes nos están poniendo ante una realidad importante: creer es una decisión libre y no podemos darlo por supuesto por el hecho que todavía muchos de nuestros acontecimientos personales y familiares (nacimiento, matrimonio, muerte…) continúen ligados a alguna manifestación religiosa.

No es casualidad que a los 50 años de la apertura del Concilio Vaticano II, el Sucesor de Pedro nos haya convocado a los católicos, hace pocas semanas, a redescubrir el camino de la fe para iluminar, de manera cada vez más clara, la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. «La puerta de la fe, que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros —dice—. Hay que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudarnos a todos los creyentes en Cristo a que nuestra adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en estos momentos de cambio profundo que vive nuestra sociedad.»

En nuestra diócesis de Lleida estamos insistiendo en una mejor presencia de Iglesia en el mundo: está claro que esta renovada presencia de Iglesia pasa por el testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con nuestra misma manera de vivir en el mundo, estamos llamados a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó.

Pero, por eso, la «fe que actúa por el amor» (Gal 5,6) se tiene que convertir en un nuevo criterio de pensamiento y de acción que cambia la vida de las personas.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

 

 

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.