Benedicto XVI viajará a Cuba y México antes de la Pascua 2012

Benedicto XVI celebró esta tarde en la basílica de San Pedro la eucaristía en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, para conmemorar el segundo centenario de la independencia de los pueblos latinoamericanos y del Caribe.
En el marco de la celebración, a la que asistieron numerosos representantes diplomáticos y eclesiásticos de estos países, Benedicto XVI anunció su intención de visitar Cuba y Méjico, en la primavera de 2012, antes de la fiesta de Pascua. El anuncio fue recibido con aplausos por parte de los fieles que llenaban la basílica de San Pedro durante la celebración:
“Con estos vivos deseos, y sostenido por el auxilio de la Providencia divina, tengo la intención de emprender un Viaje apostólico antes de la santa Pascua a México y Cuba, para proclamar allí la Palabra de Cristo y se afiance la convicción de que éste es un tiempo precioso para evangelizar con una fe recia, una esperanza viva y una caridad ardiente”, dijo el Papa.
En la concelebración, presidida por Benedicto XVI participaron los cardenales Tarcisio Bertone, secretario de Estado; Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos y presidente de la Comisión Pontificia para América Latina; Norberto Rivera, arzobispo de México, y Raymundo Damasceno, arzobispo de Aparecida.

Antes de la santa misa, a las 17,00 horas, el secretario de Comisión Pontificia para América Latina Guzmán Carriquiry, leyó algunos textos relacionados con la celebración bicentenaria y sobre la Virgen de Guadalupe. El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, arzobispo de Santo Domingo, República Dominicana, dirigió una oración a Nuestra Señora de Guadalupe, estrenada en esta ocasión.

Al inicio de la celebración eucarística, el cardenal Marc Ouellet, dirigió al papa unas palabras de agradecimiento e introducción a la celebración.

Durante la celebración un coro interpretó el Kyrie, el Gloria y el Sanctus, de la Misa criolla. En su homilía, Benedicto XVI dedicó palabras poéticas a Nuestra Señora y, citando el salmo 66, «La tierra ha dado su fruto», y a los padres de la Iglesia, que aplicaron a María y a Cristo el salmo con estas palabras: «La tierra es santa María, la cual viene de nuestra tierra, de nuestro linaje, de este barro, de este fango, de Adán […]. La tierra ha dado su fruto: primero produjo una flor […]; luego esa flor se convirtió en fruto, para que pudiéramos comerlo, para que comiéramos su carne. ¿Queréis saber cuál es ese fruto? Es el Virgen que procede de la Virgen; el Señor, de la esclava; Dios, del hombre; el Hijo, de la Madre; el fruto, de la tierra»

Refiriéndose a la virgen guadalupana, como Madre y Estrella de la Evangelización de América, el papa recordó a “a todos los que se unen espiritualmente y oran a Dios con nosotros por los diversos países latinoamericanos y del Caribe, muchos de los cuales durante este tiempo festejan el bicentenario de su independencia, y que, más allá de los aspectos históricos, sociales y políticos de los hechos, renuevan al Altísimo la gratitud por el gran don de la fe recibida, una fe que anuncia el Misterio redentor de la muerte y resurrección de Jesucristo, para que todos los pueblos de la tierra en Él tengan vida”.

“La venerada imagen de la Morenita del Tepeyac, de rostro dulce y sereno, impresa en la tilma del indio san Juan Diego, se presenta como ‘la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios por quien se vive’”, dijo el papa.

“Actualmente, mientras se conmemora en diversos lugares de América Latina el Bicentenario de su independencia, el camino de la integración en ese querido continente avanza, a la vez que se advierte su nuevo protagonismo emergente en el concierto mundial. En estas circunstancias, es importante que sus diversos pueblos salvaguarden su rico tesoro de fe y su dinamismo histórico-cultural”, añadió el papa e invitó a ser siempre defensores de la vida humana y de la familia, intensificando al mismo tiempo una vasta y capilar tarea educativa.

Citó algunos desafíos que la Iglesia ha de afrontar en el subcontinente, como la reconciliación y la fraternidad, la solidaridad y el cuidado del medio ambiente, la miseria, el analfabetismo y la corrupción, la injusticia, violencia, criminalidad, inseguridad ciudadana, narcotráfico y extorsión.

“Desde mi responsabilidad de confirmar en la fe, también yo deseo animar el afán apostólico que actualmente impulsa y pretende la ‘misión continental’ promovida en Aparecida, para que ‘la fe cristiana arraigue más profundamente en el corazón de las personas y los pueblos latinoamericanos como acontecimiento fundante y encuentro vivificante con Cristo’”, dijo citando el documento conclusivo de Aparecida.

“Con estos vivos deseos, y sostenido por el auxilio de la providencia divina, tengo la intención de emprender un Viaje apostólico antes de la santa Pascua a México y Cuba, para proclamar allí la Palabra de Cristo y se afiance la convicción de que éste es un tiempo precioso para evangelizar con una fe recia, una esperanza viva y una caridad ardiente”, anunció.
Y encomendó todos estos propósitos “a la amorosa mediación de Santa María de Guadalupe, nuestra Madre del cielo, así como los actuales destinos de las naciones latinoamericanas y caribeñas y el camino que están recorriendo hacia un mañana mejor”.

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