Beatificación de 10 mártires de nuestra diócesis

Mons. Julián López    Queridos diocesanos:

El sábado día 17 de diciembre, primer día de las ferias privilegiadas de Adviento, la Iglesia se verá enriquecida con la beatificación de 23 mártires de Cristo. Todos, excepto uno que era seglar, fueron religiosos Misioneros Oblatos de María Inmaculada y, de ellos, diez nacieron y fueron bautizados en nuestra diócesis. A estos se añaden otros tres, oriundos de la diócesis hermana de Astorga pero de la provincia de León. Ante este acontecimiento de gracia no podemos permanecer indiferentes, tentación que puede afectarnos porque no es la primera vez que vemos subir a los altares a testigos de la fe oriundos de nuestra propia tierra y muy cercanos a nosotros. Deseo que aprovechéis este renovado signo del testimonio martirial de los mejores hijos de nuestra Iglesia, precisamente en estos tiempos de progresiva secularización de la sociedad, de olvido de nuestras raíces cristianas y de abandono silencioso de la fe y de la práctica religiosa. 

En otro lugar de la hoja diocesana aparecen sus nombres que se incorporan al glorioso elenco de nuestros mártires del siglo XX encabezados por San Julián Alfredo (1934) y por el Beato Antero Mateo (1936). La gran mayoría eran muy jóvenes y seis de ellos procedían, de tres pueblos, de dos en dos. Sus familias eras modestas y numerosas, de sólida vida cristiana. Una de estas familias, la de Justo Fernández, tuvo doce hijos entregando ocho al Señor como sacerdotes diocesanos (dos), religiosos (tres, dos de ellos oblatos) y religiosas (tres). Los testimonios de estos nuevos beatos impresionan por la entereza, aceptación del martirio y capacidad de perdón que demostraron. Todos ellos nos estimulan con su ejemplo de amor y de fidelidad a Cristo y nos mueven a renovar nuestra vida cristiana tratando de superar, apoyados en su intercesión, las dificultades de nuestra propia existencia. 

Se ha dicho y repetido hasta la saciedad que la beatificación de los mártires del siglo XX en España está fuera del alcance de cualquier reivindicación interesada o partidista. Se trata de evitar que se pierda el testimonio de fortaleza espiritual y moral de quienes valoraron más su fe y sus convicciones religiosas que la propia vida, y todo ello por amor a Dios y a los hombres y sin oponer resistencia. Pero se trata también de encontrar en la fortaleza de estos mártires tan cercanos a nosotros el punto de apoyo que necesitamos hoy para realizar nuestra vocación de ser sal y luz (cf. Mt 5, 13-16) en nuestra sociedad, desorientada y abatida no sólo por la crisis económica sino, ante todo, por la pérdida de los valores espirituales a causa de la concepción materialista de la vida y del relativismo generalizado. 

La beatificación de este hermoso grupo de jóvenes es un estímulo también para  la pastoral juvenil y universitaria en nuestra diócesis. Por eso invito a cuantos trabajáis con adolescentes y jóvenes a que les propongáis un itinerario de búsqueda de Dios y de formación de la fe apoyado en la práctica de la oración y de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía y de la Penitencia, a partir de la escucha creyente de la Palabra de Dios y atentos a la necesidad de la nueva evangelización y de cara también al “Año de la Fe” anunciado por el Papa para octubre de 2012. Confiando en la intercesión de estos nuevos Beatos, recibid mi saludo y bendición:

 + Julián López

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella