Adoradores jóvenes también

Mons. Rafael Palmero    El domingo 18 de diciembre abriremos la Capilla de Adoración permanente de Elda. Será la cuarta que vamos a tener en la Diócesis.

Corresponde, en esta ocasión, a la Vicaría III, la del Bajo Vinalopó. “Qué significa adorar”, pregunta nuestro querido Papa. Y a renglón seguido respondo: “al amanecer y al atardecer, el creyente renueva cada día su ‘adoración’, es decir, su reconocimiento  de la presencia de Dios, Creador y Señor del universo.

Es un reconocimiento lleno de gratitud, que brota de lo más hondo del corazón y abarca todo el ser, porque el hombre sólo puede realizarse plenamente a sí mismo adorando y amando a Dios por encima de todas las cosas” (7.8.2005)

A este reconocimiento y a este amor somos invitados todos. Muchos hermanos viven a flor de piel la respuesta en las Capillas que permanecen abiertas día y noche en la Diócesis. Lo viven, con provecho, lo comentan gozosamente y quieren compartirlo con otros. Pero avancemos en la reflexión de la mano de tan experimentado guía. “No es que en la Eucaristía simplemente recibamos algo. Es un encuentro y una unificación de personas, ahora bien, la persona que viene a nuestro encuentro y desea unirse a nosotros es el Hijo de Dios. Esa  unificación sólo puede realizarse según la modalidad de la adoración. Recibir la Eucaristía significa adorar a Aquél a quien recibimos. Precisamente así, y sólo así, nos hacemos uno con él” (Benedicto XVI, 22.12.2005).

En pocos momentos de la vida se pueden tener experiencias tan gozosas y alentadoras como las tienen quienes, de día o de noche, pasan una hora semanal ante Jesús Sacramentado. Preguntad y que os digan. Muchos de ellos han sido los primeros sorprendidos. Solo la adoración “nos hace verdaderamente libres, sólo ella da criterios para nuestra acción. Precisamente en un mundo en el que progresivamente se van perdiendo los criterios d orientación y existe el peligro de que cada uno se convierta en su  propio criterio, es fundamental subrayar la adoración” (22.5.2005).

Reiterada invitación

Animo, pues, una vez más a personas y familias –encontramos en algunos turnos mayores y pequeños, miembros de una misma familia, que adoran juntos… ¡qué ejemplo tan alentador!-, a que prueben, disfruten… y después, si os parece, hablamos de nuevo.

Me dicen que se están cubriendo ya los diversos turnos con adoradores de Elda y su entorno, Pero pienso ahora con todo interés, en los centenares de jóvenes que nos acompañasteis en la JMJ de Madrid y que en la memorable  noche de Cuatro Vientos casi tocamos con las manos el silencio profundo de la adoración eucarística. Con el Santo Padre a la cabeza. Con el agua del cielo que regó aquél campo de aterrizaje aéreo y nos regó también a nosotros. Con las palabras contenidas, en aquella noche memorable, porque el asombro, el fervor, el gozo y la alegría se respiraban y contagiaban también, según nos han dicho, a quienes, lejos de aquí, estaban unidos a nosotros a través de los medios. Participábamos, al unísono, “en el acto más grande de la adoración de la Iglesia”. Porque la Iglesia entera, nuestra Madre, estaba allí perfectamente representada y en provechosa actitud de permanencia orante, aquella noche.

Invito igualmente a los grupos de costaleros cofrades, que en Semana Santa acompañáis, llevando sobre vuestros hombros imágenes bellísimas del Redentor y de su Madre, también Madre nuestra. Mirad, en la Eucaristía, en la Custodia, está realmente presente Jesús, nuestro Salvador.

Esta presencia se denomina “real” –precisa el Catecismo de la Iglesia Católica-, no a título exclusivo, como si las otras presencias no fueran “reales”, sino por excelencia, porque es sustancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente (n. 1374).

Hay, en consecuencia, algo más. Asó lo explica nuestro querido Papa:  “Sólo en la adoración puede madurar una acogida profunda y verdadera. Y precisamente en este acto personal de encuentro con el Señor madura luego también la misión social contenida en la Eucaristía y que quiere romper barreras no sólo entre el Señor y nosotros, sino también y sobre todo las barreras que nos separan a los unos de los otros” (22.12.2005).

Os espero, pues, a centenares de adoradores nuevos. Venid, adorémosle. Mejor, nos espera Él a todos. Acudid, probad y veréis.

+ Rafael Palmero Ramos

Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Rafael Palmero
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Nace en Morales del Rey, provincia de Zamora y diócesis de Astorga, el 27 de julio de 1936. Curso los estudios de humanidades y filosóficos y los dos primeros años de teología en el seminario conciliar de Astorga. Después, en Roma, amplió su formación teológica. Allí obtuvo la licenciatura y el doctorado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana y la licenciatura en Ciencias Sociales por la Pontificia Universidad Santo Tomas de Aquino “Angelicum”. Fue ordenado sacerdote el 13 de septiembre de 1959 en Astorga. En 1972 se incardinó en la archidiócesis de Toledo. CARGOS PASTORALES Su ministerio presbiteral comenzó en la diócesis de Astorga. Entre 1961 y 1965 fue secretario de estudios y profesor de Eclesiología y de Doctrina Social de la Iglesia en el seminario mayor diocesano de Astorga y, entre 1963 y 1968, fue delegado episcopal de cáritas diocesana de Astorga. En el año 1968 se trasladó a Barcelona como secretario particular del entonces arzobispo coadjutor de Barcelona, Mons. Marcelo González Martín, cargo que desempeñó hasta el año 1972. También hasta este año, y desde 1969, fue el Presidente del Patronato Diocesano de la “Obra Benéfica Asistencial del Niño Dios”, en la ciudad condal. El año 1972 se trasladó, junto a Mons. González Martín, a Toledo. En esta diócesis fue Vicario General y profesor del Seminario Mayor, entre 1972 y 1987, y arcediano de la Catedral, entre 1974 y 1987. El 24 de noviembre de 1987 fue nombrado obispo auxiliar de Toledo y obispo titular de Pedena. Recibió la ordenación episcopal el 24 de enero de 1988. El 9 de enero de 1996 fue trasladado a la sede episcopal de Palencia. El 26 de noviembre de 2005 fue nombrado Obispo de Orihuela-Alicante, tomando posesión de la sede el 21 de enero de 2006. El 27 de julio de 2012, el Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis, en conformidad con el canon 401, párrafo 1, del Código de Derecho Canónico. Dejó la diócesis el 29 de septiembre de 2012. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 1987 hasta 1990. Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 1990 hasta 1993. De 1990 a 1999 ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales y de 1993 a 1999 de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Desde 1999 es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral, donde es responsable del Departamento de Pastoral de la Salud. Fue miembro del Consejo de Economía desde 1999 hasta noviembre de 2012.