El arte mudéjar expresión de nuestra fe

Mons. Carlos Escribano     Estamos celebrando los 25 años de la Declaración del Mudéjar de algunas Iglesias de Teruel como Patrimonio de la Humanidad. Esta iniciativa se enmarca en la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, aprobada por la Conferencia General de la Unesco de 1972.

La inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial del mudéjar turolense confiere una nueva importancia a los bienes en ella inscritos y nos permite dar el valor debido a este prestigioso patrimonio que podemos disfrutar como parte de nuestro paisaje cotidiano. Además permite que todos los ciudadanos de los demás países puedan descubrir, valorar y amar estos bienes. La importancia de esta declaración nos hace mirar con especial gratitud y admiración al arte mudéjar que confiere una portentosa originalidad a las torres-campanarios de nuestras Iglesias turolenses y al artesonado y cimborrio de nuestra catedral.

El hecho de que un individuo conozca sus orígenes contribuye en gran medida a la definición de su propia identidad, y no cabe duda de que las creencias religiosas transmitidas por la estética y la ejecución del arte mudéjar, forman parte de la herencia que cada turolense ha recibido. En el contexto de esta celebración es bueno no olvidar que la arquitectura y la pintura religiosa mudéjar está hecha en vista de una liturgia contemplativa e imaginativa, en la que cada piedra, cada forma geométrica, cada escena representada hablan del misterio del Verbo de Dios encarnado.

El objetivo principal del arte cristiano se desarrolla siempre desde un doble aspecto: el kerigmático, es decir el anuncio a los no creyentes, y el didáctico, es decir catequético para los fieles. En el centro de todo está el Evangelio de Jesucristo. Para estar a la altura del mensaje, el arte desarrolla los propios medios expresivos; los artistas y sus talleres, incluso recibiendo en herencia de la tradición una amplia y compleja estructura iconográfica y técnica, tienden a mejorarla, perfeccionando los modos y los medios para poder expresar con más precisión y profundidad el menaje de Dios hecho hombre. Esto se entiende a la perfección en el arte mudéjar que hoy conmemoramos. Es un estilo artístico que se desarrolla en los reinos cristianos de la , pero que incorpora influencias, elementos o materiales de . Es la consecuencia de las condiciones de convivencia existente de la España medieval y se trata de un fenómeno exclusivamente hispánico que tiene lugar entre los siglos y , como mezcla de las corrientes artísticas cristianas (, y ) y musulmanas de la época y que sirve de eslabón entre las culturas cristianas y el Islam.

En palabras de Benedicto XVI: “el arte es un tesoro de catequesis inagotable, increíble. Para nosotros es también un deber conocerlo y comprenderlo bien. (….) debemos entrar en el contenido y hacer revivir el sentido que ha inspirado este gran arte. Me parece realmente un deber —también en la formación de los futuros sacerdotes— conocer estos tesoros y ser capaces de transformar en catequesis viva cuanto está presente en ellos y nos habla hoy a nosotros. Así, también la Iglesia podrá presentarse como un organismo (….) de una fecundidad espiritual irrepetible en la historia(…) Este es también un signo de la vitalidad de la Iglesia, que, con todas sus debilidades y también con sus pecados, sigue siendo siempre una gran realidad espiritual, una inspiradora que nos ha dado toda esta riqueza ”.

Damos la gracias a la Unesco por su reconocimiento y a todas las instituciones que a lo largo de los años han dado su apoyo continuado a favor de la conservación de este patrimonio que la ciudad de Teruel y la diócesis de Teruel y Albarracín ponen al servicio de todos los hombres.

+ Carlos Escribano Subías,
 Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 215 Articles
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.