Pobreza juvenil

Mons. Joan Piris     El día 6 de octubre pasado la «Red de entidades cristianas de acción caritativa y social» de la Iglesia de Lleida hacía público un manifiesto-denuncia sobre la pobreza que crece y se diversifica en casa nuestra. Uno de los colectivos más afectado es la población infantil y juvenil.

Miembros de esta Red me explican algunas situaciones reales vividas: una niña que, en una fiesta, pide permiso para llevarse el pollo a casa porque ella ya ha comido los macarrones y la madre, que no ha venido, no comerá nada; jóvenes de 18 años expulsados de casa porque ya se tienen que espabilar —la familia es muy numerosa y los padres no se pueden cuidar de todos—; un chico en situación normalizada después de haber conseguido salir de la droga vuelve a las entidades sociales a pedir alimentos porque no tiene acceso ni a trabajo ni a ninguna prestación; un adolescente de 14 años viviendo en la calle con una persona con trastorno mental y un señor grande que muere en circunstancias extrañas…

Es doloroso constatar que las situaciones de pobreza, de riesgo, de no respeto de los derechos de los jóvenes van creciendo: el paro de más del 40%; la situación de tantos jóvenes de16 a18 años sin respuesta; la dificultad de hacer un proceso de autonomía real —por el piso, el  trabajo…—; el fracaso escolar; la rotura de tantas familias; los retos de los jóvenes inmigrantes, muchos sin futuro ni horizontes. Según datos publicados por el Tercer Sector Social de Cataluña, en su informe sobre «La pobreza en Cataluña, en datos», 1 de cada 4 menores en Cataluña es pobre; 4 de cada 10 jóvenes de entre 16 y 24 años está en el paro y en Cataluña el fracaso escolar se sitúa en el 30%.

En el origen de todas estas situaciones hay muchas causas, pero sobre todo hay injusticias evidentes, fruto de un mundo y unas sociedades que cada vez más parecen secuestradas por el mundo de las finanzas y los vaivenes de la economía gestionada de manera más que discutible.

Quiero agradecer de corazón el trabajo y el testimonio de las personas e instituciones de Iglesia que, en Lleida, apoyan a los jóvenes con problemas y constatan que hay en muchos de ellos ganas de aprender, de estudiar, de salir de las situaciones de pobreza, de asumir su propio futuro, todo y viendo la imposibilidad, porque demasiado a menudo la sociedad y el mundo adulto se lo impiden.

Y me uno a las voces de todos aquellos que ven que no es justo que los últimos carguen más las consecuencias de la crisis; que se reduzcan los presupuestos sociales; que se limiten los recursos para las personas que más lo necesitan; que, incluso, haya discursos inaceptables para los sectores ya más castigados.

Animo a los que apoyan a los jóvenes dedicándolos prácticamente la propia vida, porque demuestran creer en el valor de la persona, en la necesidad de un mundo diferente del que nos toca vivir y en el valor inmenso del compromiso educativo, que incluye confiar en los jóvenes y creer en ellos, ayudarlos con esperanza a qué puedan soñar y llevar a cabo el propio Proyecto de vida, y amarlos tratando que se den cuenta que son amados.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.