La Inmaculada y el tiempo de Adviento

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses     Se ha dicho que el tiempo de Adviento, con el que hemos comenzado un nuevo año cristiano, es el tiempo mariano por excelencia. No faltan buenas razones para esta afirmación. Celebrando cada año el tiempo de Adviento, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “la Iglesia actualiza la espera del Mesías. Participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el deseo ardiente de su segundo advenimiento”.

Maria esperó como madre y como creyente el advenimiento –el nacimiento- de su Hijo, Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, que “por nosotros y por nuestra salvación fue concebido por obra del Espíritu Santo y nació de santa María Virgen”, como decimos en el símbolo de la fe.

Quizá sorprenda a algunos el amor y el deseo de la Iglesia de que se conserve la fiesta de la Inmaculada Concepción, que celebramos el próximo jueves, 8 de diciembre. Hay unas razones teológicas y unas razones históricas, que han tendido especial relevancia en nuestro país, y más concretamente en Cataluña y Aragón. El que fue obispo de Vic, monseñor Josep Maria Guix, estudio en su tesis doctoral la aportación de Cataluña y Aragón a la consolidación y a la significación de esta fiesta.

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María, “llena de gracia” por Dios (Lc 1,28) fue redimida desde su concepción, estando exenta de toda culpa. Esto es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado por el Papa Pío IX en el año 1854: “La bienaventurada Virgen María, desde el primer instante de su concepción, por una gracia y un favor singular de Dios todopoderoso, en virtud de los méritos de Jesucristo, Salvador del linaje humano, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original”.

Los padres de la Iglesia, en especial los de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios “la Toda Santa”. La celebran como “inmune de toda mancha de pecado, plasmada por el Espíritu Santo y formada como una nueva criatura”. Por la gracia de Dios, María se conservó limpia de todo pecado personal durante toda la vida.

Realmente, ella fue en todo momento la “llena de gracia”, como la saludó el arcángel Gabriel en la Anunciación. Por esto, entre nosotros, la fiesta del 8 de diciembre se denomina también “la Purísima Concepción” o simplemente “la Purísima”.

Esta santidad excelsa de María, como explica la teología, se le concedió en razón de su misión de ser la Madre del Salvador. Por ello, esta fiesta situada en el comienzo del Adviento, es ya una especial invitación a dar gracias y a preparar nuestro espíritu para la celebración gozosa de la Navidad de nuestro Señor.

De hecho, entre nosotros, diversas tradiciones nos invitan a vivirla como una invitación a la alegría de la Navidad. Lo expresó muy bellamente el poeta Joan Maragall: “Neix l’hivern cantant les glòries/ d’una Verge amb manto blau/ que al senti’s plena de gràcia/ baixa els ulls, junta les mans/ i es posa a adorar a Déu/ en son ventre virginal. Caieu, fulles, caieu, fulles/ que ja s’acosta Nadal”.

Maria siempre nos orienta hacia Jesucristo. Como dijo en Caná de Galilea, ella siempre nos dice: “Hace todo lo que Jesús os diga”. Acompañados por ella, procuremos seguir lo que nos resta del camino del Adviento.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.