"Y les enseñaba con autoridad"

Mons. Juan José Omella      Así compendia el evangelista Marcos la narración que nos brinda de la predicación del Señor: Y les enseñaba con autoridad. De ahí que, a modo de slogan, propuse esta frase tan emblemática como título al Plan Diocesano de Pastoral para el curso 2011-2012.

De hecho, en el saludo-prólogo del mismo, decía textualmente que este curso pastoral queremos dedicarlo especialmente a la Acción Formativa. Y daba una razón muy de sentido común: en todos los ámbitos profesionales se insiste mucho en la formación. En el ámbito religioso, como no podía ser de otro modo, también. Y a la pregunta lógica que se hace mucha gente, y también la gente creyente, de ¿para qué tenemos que formarnos tanto?, respondía de una forma muy sumaria y sencilla con la exhortación de san Pedro a los primeros seguidores de Jesús: Dad razón de vuestra esperanza .

Me gustaría animar a todos los lectores de “Pueblo de Dios”, a poner todos los medios para llegar a un nivel de formación religiosa que sea coherente con la condición profesional, familiar y social de cada uno, de cada una. Para ello, he considerado que nos puede venir bien a todos reflexionar sobre un documento eclesial que con razón ha sido llamado “la carta magna de la evangelización”, tanto por su contenido como por su influjo posterior. Se trata de la Exhortación Apostólica “Evangelii Nuntiandi” del Papa Pablo VI, que lleva fecha de 8 de diciembre de 1975.

Como es sabido, recoge básicamente las líneas fundamentales que trazó el Concilio Vaticano II acerca de la vertiente apostólica de todos los bautizados, así como las reflexiones aportadas por la Asamblea de obispos que tuvo lugar sobre el mismo tema.

Dicha Exhortación Apostólica contiene siete capítulos que van desgranando la figura del Señor que evangeliza y de la Iglesia asimismo evangelizadora. Nos vendrá muy bien, sobre todo, para hacernos una idea exacta del concepto de evangelización, qué es y qué supone el hecho de evangelizar, esa magnífica tarea a la que nos ha llamado el Señor, cuando mandó a los apóstoles, y en ellos a todos nosotros; Id por todo el mundo y predicad el Evangelio .
También aprenderemos qué contenidos básicos debe abarcar la evangelización, los medios para realizarla, quiénes son destinatarios de la misma y, lo que es más importante, con qué espíritu y con qué buen ánimo la hemos de sacar adelante.

¿Qué supuso la publicación de la Evangelii Nuntiandi? Algo tan importante como que evangelizar no puede reducirse al mero anuncio explícito del Evangelio, con ser esto muy importante, sino que debe ser un elemento transformador de la personas y de la sociedad.

Quiero recordar algunas de las ideas que nos brindaba Benedicto XVI en la pasada Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND 2011), que nos pueden servir para meternos de lleno, sin miedo y sin complejos, en la maravillosa tarea de ser luz y sal en el mundo.

El Papa nos anima a dejarnos impregnar totalmente del espíritu evangelizador (misionero) que ha de acompañar a todo cristiano. Nos recuerda también que los destinatarios de la evangelización (misión) son todos los pueblos y todas las gentes. Que el trabajo evangelizador (misionero) ha de realizarse con todas nuestra energías. Que es corresponsabilidad de todos, que implica a todos los bautizados (no sólo al obispo, a los sacerdotes y a los hombres y mujeres de vida consagrada). Que en la meta evangelizadora (misionera) están implicadas todas las actividades de la Iglesia y de un modo constante. Finalmente, que hay que llevar a todos a Cristo.

Resumiendo: nuestra identidad de bautizados nos lleva a la responsabilidad grata e incuestionable de proclamar la Buena Nueva de Jesús en todo momento. Y hemos de vivirla todos.
Os animo a haceros con la exhortación pastoral y a que la meditemos juntos en las semanas inmediatas.

Con mi afecto y bendición,

+ Juan José Omella Omella 
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.