Isaías, profeta de la esperanza

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses   Comenzamos hoy un nuevo año cristiano. Celebramos el primer domingo de Adviento, el período de cuatro semanas con el que nos preparamos para la celebración del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.

El primer domingo de Adviento, en la liturgia, está profundamente marcado por un llamamiento solemne a la vigilancia. En cada uno de los ciclos de lecturas del Evangelio se nos habla de la necesidad de estar vigilantes. San Marcos, en el ciclo B que comenzamos este año, incluye hasta tres veces el mandamiento de “velar” en las palabras de Jesús. Y la tercera vez lo hace con una cierta solemnidad: “Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos. ¡Velad!”.

No es sólo una recomendación ascética, sino una llamada a vivir como hijos de la luz y del día. Esto forma parte de la realidad básica de nuestra vida cristiana, de la coherencia de nuestra fe y de nuestro amor. Y es también nuestra esperanza.

En este Adviento deseo referirme a las principales figuras del camino de este tiempo litúrgico. El profeta Isaías es el profeta por excelencia del tiempo de la espera, es el profeta de la esperanza, por esto nos acompaña en el Adviento. Es una figura cercana a nosotros y a nuestras expectativas por su deseo de liberación, por su deseo de absoluto, de Dios.

Esta primacía de Dios es nuestro primer compromiso ante el mundo de hoy como cristianos. Nos hemos de autoevangelizar siempre de nuevo. El comienzo del año cristiano es una buena ocasión para recordárnoslo. Nuestro Plan Pastoral Diocesano para este año nos invita a ir más allá de nuestros templos, de nuestras comunidades, a ser una presencia significativa y misionera en medio del mundo.

No podemos ofrecer otro mensaje que no sea el primado de Dios. Isaías nos ayuda al proponernos que renovemos nuestra esperanza en Dios. “Tú, Señor, eres nuestro padre; tu nombre de siempre es ‘nuestro redentor’. Vuélvete por amor a tus siervos y a las tribus de tu heredad. ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los monte con tu presencia. Bajaste y los montes se derritieron con tu presencia”.

Los cristianos sabemos que nuestro Dios se nos ha hecho presente en Cristo. Él ha rasgado el cielo y ha venido a compartir nuestra contradictoria existencia. La belleza expresiva de Isaías no oculta el lado más oscuro de la vida humana, con unas expresiones que parecen escritas para nuestro tiempo de crisis económica, de crisis de valores, de indudable crisis moral: “Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento”. La fuerte crisis religiosa de nuestro tiempo queda reflejada en estas palabras del profeta, que nadie dudará que se cumplen también en nuestro presente. “Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas al poder de nuestra culpa”.

Pero, por encima de la crudeza de la realidad del mal moral –tan presente, en la génesis de la crisis actual-, está la fe y en definitiva la esperanza en un Dios que es Amor, como se propone recordar una y otra vez al mundo de hoy nuestro Santo Padre: “Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano”. Como dice San Pablo, Dios Padre, en Cristo, ha dado un sí al mundo. Seamos testigos de esta esperanza en medio de la crisis actual.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.