El Papa convoca el "Año de la fe"

Mons. Fracisco Gil Hellín   El 11 de octubre de 2012 se cumplirá el cincuenta aniversario del comienzo del Concilio Vaticano II y el vigésimo de la publicación del Catecismo dela Iglesia Católica.Paracelebrar estos dos grandes acontecimientos eclesiales, el Papa ha convocado lo que él mismo ha designado como “año de la fe”. No es la primera vez que esto ocurre, pues, en 1967, Pablo VI convocó ya otro. Sin embargo, el motivo es distinto. Pablo VI lo concibió como un momento solemne para que todala Iglesiaprofesase la fe recibida de los Apóstoles, razón por la cual concluyó conla «Profesiónde fe del Pueblo de Dios». Esta «Profesión de fe» ponía de manifiesto que los «contenidos esenciales» de la fe que son «el patrimonio” de todos los creyentes, «tienen necesidad de ser confirmados, comprendidos y profundizados de manera siempre nueva», para «dar un testimonio coherente en condiciones históricas distintas a las del pasado». 

El motivo por el que Benedicto XVI convoca ahora un «año de la fe» es la profunda crisis de fe que afecta a amplísimos sectores de la sociedad y dela misma Iglesia. Loexplica con claridad al comienzo dela Carta Apostólica“La Puerta de la fe”, con la que convoca dicho Año. No podemos pensar, señala, que «la fe es un presupuesto obvio de la vida común» y, por ello, que los cristianos deban preocuparse «mucho de las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso». Ese presupuesto no sólo no aparece sino que, con frecuencia, es negado. Si antes era posible reconocer «un tejido cultural unitario» ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe, «hoy no parece que sea así en vastos sectores de la sociedad, debido a una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas».

Es urgente, por tanto, introducir a todo el cuerpo eclesial en un camino de conversión personal y comunitario y en un tiempo «de especial reflexión y redescubrimiento de la fe». Para ello, Benedicto XVI quiere servirse de dos grandes instrumentos: los textos del Concilio Vaticano II y el Catecismo dela Iglesia Católica. Ellos, piensa el Papa, so dos valiosísimos instrumentos para conocer «los contenidos» de la fe en su integridad y para llegar a «redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe». La fe, en efecto, no es un peso sino una liberación y por ello, poseer ese don ha de ser un motivo de alegría y un acicate para transmitírselo a los parientes, amigos y conocidos con verdadero entusiasmo.

Llama positivamente la atención el rescate que el Papa quiere hacer del Vaticano II, pues lo considera «como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX» y «la brújula segura para orientarnos en el camino del nuevo siglo». Porque si lo leemos y acogemos con la debida hermenéutica, «puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia».

También llama positivamente la atención la importancia que concede al Catecismo dela Iglesia Católica, publicado, como se sabe, por el Beato Juan Pablo II a instancias del episcopado mundial. Benedicto XVI no duda ahora en afirmar que el Año de la fe ha de llevar a «un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados de modo sistemático y orgánico en el Catecismo dela Iglesia Católica», ya que en él manifiesta «la riqueza de la enseñanza que la Iglesia ha recibido, custodiado y ofrecido en sus dos mil años de historia».

Muchas son las expectativas que Benedicto XVI pone en el Año de la fe que comenzará el 12 de octubre de 2012 y se prolongará hasta el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Tendré ocasión de hablar de él en otros momentos. Desde ahora hago míos los deseos del Papa e invito a todos, especialmente a los sacerdotes y religiosos, a estudiar, meditar y difundir los textos del concilio Vaticano II y del Catecismo dela Iglesia Católica. 

  +Mons. Francisco Gil Hellín

 Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.