Solo sirvo para servir

Mons. Alfonso Milián Sorribas

En nuestra Diócesis hace años que tenemos algunas “ministras” muy conocidas,especialmente por los enfermos de Barbastro y por sus familiares. Son las Siervas de María, que tienen como sobrenombre: ministras de los enfermos. Hoy, jornada en la que elegimos a nuestros representantes políticos, viene a cuento hablar de este tema porque eso significa la palabra ministro: servidor.

Las Siervas de María dedican su vida a servir a los enfermos, sobre todo por la noche. Viven para dar vida a los enfermos. Pasan las noches con ellos, les acompañan en su dolor, les consuelan, los limpian, los acarician, les hablan de Dios y con su presencia les manifiestan el amor que Dios les tiene. ¡Una hermosa manera de ser ministro!

No pido a los que nos van a gobernar que tengan esa especial vocación de las Siervas de María, pero sí que me atrevo a recordarles que son elegidos para servir al pueblo y no para servirse del pueblo, ni para imponerle sus ideas. Y, en primer lugar, para servir a los más débiles.

Hay muchas instituciones de religiosas, como las Siervas de María, y de laicos cristianos, como los visitadores de enfermos, los voluntarios de Caritas, de Manos Unidas, etc., que viven para servir siguiendo el modelo de Jesús, que no vino a ser servido sino a servir.

Una de estas ministras de los enfermos acaba de ser galardonada con “matrícula de honor” por los servicios prestados: Sor María Catalina Irigoyen, beatificada en Madrid el pasado día 29 de octubre. Ayer celebrábamos la Eucaristía, en la parroquia de San Francisco de Asís, de Barbastro, dando gracias a Dios por el ministerio de esta religiosa. La ya beata Catalina Irigoyen, después de atender a sus familiares enfermos, lo dejó todo y entró en la Congregación de las Siervas de María. Destinada a Madrid, se entregó con tal presteza y amabilidad a los enfermos que fue considerada como «madre amorosa y enfermera ideal».

Le tocaron tiempos difíciles. Años del cólera, del tifus, de la gripe, como la de 1890. Cuando llegaba a las casas de los enfermos, muchos estaban solos, porque sus familiares habían muerto o se habían ido para no contagiarse. Después de 23 años, dedicados al servicio de los enfermos, pasó a ocuparse de la recogida de donativos para atender mejor a los que más lo necesitaban. También ella participó de la cruz de la enfermedad, asemejándose más aún a Cristo crucificado.

Fue, como María, la sierva del Señor, sirviendo al Señor en cada uno de los enfermos. Pasó por el mundo, como Jesús, haciendo el bien y curando a los enfermos.

Siguió a Jesucristo hasta dar su vida por los enfermos: El que quiera ser el primero que sea vuestro servidor; como el Hijo del hombre que no vino a ser servido sino a servir y a dar la vida por todos.

Gracias, queridas Siervas de María, por entregar vuestra vida al servicio de los enfermos. Juntos damos gracias a Dios por el gran regalo de vuestra querida beata Catalina Irigoyen.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Alfonso Milián Sorribas
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Mons. Alfonso Milián Sorribas nació el 5 de enero de 1939 en La Cuba, provincia de Teruel y diócesis de Teruel y Albarracín. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y fue Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. En 1992 obtuvo la Licenciatura en Teología Catequética por la Facultad de Teología ‘San Dámaso’ de Madrid, con la tesina «La iniciación a la dimensión contemplativa del catequista por medio de la oración de Jesús». La segunda parte de la misma fue publicada en 1993, en la revista ‘Jesus Cáritas’ con el título «La invocación del nombre de Jesús, camino de encuentro con el Padre». Además del español, conoce el francés. Después de su ordenación, ha desempeñado los siguientes cargos: - 1962–1969:Párroco de Azaila (Teruel); - 1962–1967:Coadjutor de la Parroquia de La Puebla de Hijar (Zaragoza); - 1967–1969:Encargado de las Parroquias de Vinaceite (Teruel) y Almochuel (Zaragoza); - 1969–1983:Párroco de ‘San Pío X’ en Zaragoza; - 1970–1976:Delegado de Cáritas de Arrabal (Zaragoza); - 1978–1990:Miembro del Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1980–1981:Consiliario del Movimiento ‘Junior’; - 1982–1990:Vicario Episcopal de la Vicaría IV de la Archidiócesis de Zaragoza; - 1992–1996:Delegado Diocesano de Apostolado seglar y Consiliario Diocesano del Movimiento ‘Junior’; - 1992–1998:Delegado Diocesano de Pastoral Vocacional; - 1996–2004:Vicairo Episcopal de la Vicaría II; - 1998–2004:Consiliario de ‘Manos Unidas’; - Nombrado Obispo Auxiliar de Zaragoza el 9 de noviembre de 2000 y elegido para la sede titular de Diana, recibió la ordenación Episcopal el 3 de diciembre de 2000. - El 11 de noviembre de 2004, el Nuncio Apostólico en España comunicó al Administrador Diocesano el nombramiento de Don Alfonso Milián para la sede barbastrense-montisonense, de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2004 en la catedral de Barbastro. - En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Episcopal de Asuntos Sociales y Obispo Delegado para Cáritas Española.