Católicos, presencia de Iglesia

Mons. Joan Piris

Generalmente estamos presentes en la sociedad según las circunstancias de la vida y la vocación propia de cada uno. Hay presencias más significativas que otras, pero desde el siglo pasado parece que vamos superando la tentación de pasar de largo y hay una mayor conciencia de nuestra tarea en el mundo.

Fieles a la enseñanza social de la Iglesia, los miembros de nuestras comunidades cristianas vamos haciendo más operativa nuestra fe. Los resultados no son espectaculares pero —como escribían en un diario italiano este pasado verano— «muchos fieles cristianos viven un particular acercamiento religioso muy atento a los hechos de la vida política, creando opiniones compartidas y ambicionando experiencias de relaciones interpersonales de buena calidad». Gracias a Dios hay cada día más voluntad de participación y una clara conciencia de que la fe cristiana tiene mucho que aportar a la vida social. Cada uno de nosotros tenemos que tomar conciencia que estamos presentes en la vida pública de varias maneras: la familia, la escuela y las AMPA, la profesión, el tiempo libre, la política, los sindicatos, la universidad, todo el tejido de entidades y asociaciones civiles, etc. Y allí, cada uno de nosotros somos testigos del Cristo, porque los cristianos laicos son Iglesia-en-el-mundo.

Ciertamente, todavía hay prejuicios y reticencias (sin olvidar las deformaciones por acción u omisión, los fundamentalismos, los cierres o los espiritualismos desencarnados), pero el compromiso para el bien común va abriéndose camino y se multiplican las iniciativas en favor de la justicia y de la paz en las que están siempre presentes hombres y mujeres que comparten la fe en Jesucristo y no lo esconden. Son católicos-presencia de Iglesia, llevando, luz del mundo y sal de la tierra, como lo deseaba el Señor. Hay que agradecer, como lo ha hecho el Papa Benedicto en Alemania (el 25/09/2011), el servicio que hacen y el testimonio que dan como «valerosos pregoneros de la fe y de las cosas que esperamos» (cfr. Lumen gentium 35), porque en los momentos actuales no resulta fácil mantener y promover con entusiasmo la fe y esta presencia de Iglesia.

Por eso también, en el Mensaje que he dirigido al inicio de este curso en la Iglesia de Lleida he querido agradecer todas las aportaciones incluso críticas pero solidariamente responsables, cuando son fruto de reflexión y de un testimonio de vida evangélica admirable. Se lo agradezco sobre todo a aquellos que lo hacen participando activamente en la renovación de la comunidad eclesial a la cual pertenecemos por el Bautismo. Agradezco todas las iniciativas de personas, grupos e instituciones eclesiales que, demostrando ser ramas de un mismo árbol (la Iglesia de Lleida), quieren contribuir al crecimiento de la semilla del Evangelio esparcida en nuestras tierras desde hace siglos.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.