El aniversario de la peregrinación del Papa

“Alzad vuestra mirada, porque vuestra salvación está cerca” (Lc 21,28). La vida a la luz de la parábola que acabamos de escuchar es una espera activa. Sabemos que Cristo vendrá y que hemos de salir a su encuentro. El cristiano plantea toda su vida en esta espera, no una espera inerte como el siervo que enterró el denario que se le había dado, sino una espera a la que le dan sentido la vigilancia y la fidelidad, dos características del verdadero discípulo. San Pablo explica la fidelidad a los primeros cristianos diciendo: “No nos cansemos de hacer el bien, que, si no desmayamos a su tiempo cosecharemos. Por tanto, mientras tenemos ocasión, hagamos el bien a todos, especialmente a la familia de la fe” (Gal 6,9-10). En el evangelio se nos exhorta: “Vigilad porque no sabéis el día ni la hora”. Es una llamada a pensar en la vida y llenarla de contenido. Estar vigilante significa buscar en todo momento cumplir la voluntad de Dios, activando la fe a través de la caridad. La liturgia, en este domingo, es como un grito de alerta en los labios y en el corazón de la Iglesia, Esposa de Cristo, comunidad responsable de salvación de todos los hombres. La salvación, siendo una invitación gratuita y amorosa de Dios, está siempre condicionada por la responsabilidad o irresponsabilidad del propio hombre. El mensaje de la parábola es la vigilancia cristiana. Es necesario mirarnos hoy con los ojos de Jesús para ver la actualidad de esta parábola cuando damos la impresión de no tener en cuenta nuestra llamada a la eternidad y nuestra vocación a la santidad y tal vez vivimos con una conciencia farisaica y laxista, eludiendo cualquier inquietud ante el juicio definitivo de Dios. Sólo el cristiano, con la esperanza puesta en la otra vida y en estado de vela permanente, manifiesta la auténtica sabiduría, a través de la que percibe que los justos vivirán para siempre al lado de Dios. La parábola de las diez vírgenes nos enseña que velar y perseverar en la esperanza, aunque sea de noche, es prudencia; no estar preparado para cuando llegue la hora, es necedad. A la hora de la muerte el hombre debe tener consigo, en su alcuza, el aceite de su disponibilidad, y esta vez ya no puede volver atrás para procurársela en otro sitio. Las horas de la noche y de la incertidumbre pueden ser largas. Las vírgenes necias que llegan tarde y son rechazadas por el Esposo como desconocidas, no indican que Dios tenga el corazón duro como un pedernal y no quiera perdonar a los pecadores; simplemente nos advierten que debido a nuestra tibieza e indiferencia podría ocurrir que llegáramos tarde a nuestra cita con él.

A estar vigilantes y ser fieles nos llamaba el Papa, hoy hace un año, cuando llegaba como peregrino a la Tumba del Apóstol Santiago. “Pedro, el de Roma, vino a abrazar a su hermano Santiago, el de Compostela”. Y lo hizo para confirmar en la fe a sus hermanos (cfr Lc 22,32), sembrando la esperanza “que no desilusiona y no engaña, porque tiene su origen en el amor infinito de Dios por todos los hombres”. Ha sido un gran acontecimiento pastoral para nuestra comunidad diocesana. “Levantemos, nos dijo, una mirada esperanzadora hacia todo lo que Dios nos ha prometido y nos ofrece, pidiendo que Él nos dé su fortaleza, que aliente esta Archidiócesis compostelana, que vivifique la fe de sus hijos y los ayude a seguir fieles a su vocación de sembrar y dar vigor al Evangelio, también en otras tierras”. En este sentido nos exhortaba a “seguir hoy el ejemplo de los apóstoles, conociendo al Señor cada día más y dando un testimonio claro y valiente de su Evangelio. No hay mayor tesoro que podamos ofrecer a nuestros contemporáneos”[1]. La Iglesia, queridos hermanos, no es un gueto exclusivista, aislado de la marcha de la historia, ni un último refugio de personas timoratas en medio de la corrupción del mundo, sino que ha sido y sigue siendo la portadora del mensaje del evangelio, buena noticia para una humanidad que sigue necesitando la salvación

El Papa, en su misión, conforta constantemente a los cristianos y a todos los hombres de buena voluntad con gestos y palabras de extraordinaria solicitud pastoral, advirtiéndonos que “el auténtico problema en este momento actual de la historia es que Dios desaparece del horizonte de los hombres y, con el apagarse de la luz que proviene de Dios, la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos destructivos se ponen cada vez más de manifiesto[2].

Aquel día acogimos al Sucesor de Pedro con gran afecto y verdadero entusiasmo. Ahora queremos reiterarle nuestro filial agradecimiento. A lo largo de este año hemos percibido el bien que nos hizo su presencia, fortaleciendo nuestra fe con la fuerza de su testimonio, con la luz de su palabra y con la bondad de su caridad pastoral. Fue una ocasión providencial para revitalizar nuestra comunión eclesial con el Sucesor de Pedro, uniéndonos en oración con él junto a la Tumba del Apóstol Santiago el Mayor y recordando su llamada a nuestro compromiso cuando nos decía: “Dejadme que desde Compostela, corazón espiritual de Galicia y, al mismo tiempo, escuela de universalidad sin confines, exhorte a todos los fieles de esta querida Archidiócesis, y a los de la Iglesia en España, a vivir iluminados por la verdad de Cristo, confesando la fe con alegría, coherencia y sencillez, en casa, en el trabajo y en el compromiso como ciudadanos”.

Anunciemos sin desfallecer la buena noticia del amor de Dios, y potenciemos la dimensión evangelizadora de la peregrinación a Santiago, y de nuestro plan pastoral diocesano, presentando a la Iglesia como “ese abrazo de Dios en el que los hombres aprenden también a abrazar a sus hermanos”. Sintamos con la Iglesia, amemos a la Iglesia y trabajemos por la Iglesia, pidiendo que “Dios vuelva a resonar gozosamente bajo los cielos de Europa”. Con estos sentimientos rezamos por el Papa y el ministerio que el Señor le ha confiado, estando siempre la barca de Santiago al lado de la barca de Pedro, en obediencia filial a las indicaciones del Sucesor de Pedro. Amén.

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela.


[1] BENEDICTO XVI, Homilía en la misa celebrada en la plaza del Obradoiro, 6 de noviembre de 2010.

[2] BENEDICTO XVI, Carta del Santo Padre a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la remisión de la excomunión de los cuatro Obispos consagrados por el Arzobispo Lefebvre, 10 de marzo 2009.

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).