Un nuevo plan pastoral para la Iglesia Diocesana

En mi carta de esta semana tengo necesariamente que unir dos acontecimientos especialmente importantes en la vida de nuestra Diócesis. Se trata, como sabéis, de la celebración del Día de la Iglesia Diocesana y la presentación de nuestro Plan de Pastoral para el trienio 2011-2014. Es fácil unirlos, porque ambos se refieren a la vida de la Iglesia diocesana en la diversidad de sus instituciones y personas, y en la misión que realizan al servicio de la fe.  El cuerpo y el alma de nuestra Diócesis se ponen de relieve, por igual, con estos dos acontecimientos.

La Iglesia diocesana nos recuerda, un año más, dónde estamos, quiénes somos, qué hacemos, qué ofrecemos y qué buscamos. Nuestra Diócesis, que está en esta rica y diversa realidad, en medio de esta tierra unificada fraternalmente por la vivencia de la fe, aunque en realidades sociales y culturales, en algunos casos bastante diversas, se muestra una vez más como la Iglesia que está presente y actúa en medio de nuestros pueblos y ciudades de Castilla y León y Extremadura. Es la Iglesia entre nosotros. Esta realidad espiritual e institucional la preside y anima mi humilde persona, sucesor de los apóstoles, en comunión con los demás obispos y con el Obispo de Roma.

Cada año la Iglesia diocesana se presenta con una mensaje de cercanía y de servicio: “Tu Iglesia contigo, con todos”. Primero nos invita a ver en la Diócesis, con sus parroquias, a “nuestra Iglesia”, a la que queremos de un modo más inmediato y, por tanto, es la que “más nos duele”.  Y después nos dice que la Diócesis está a servicio, de mil maneras, de cada uno de nosotros y de todos; este “todos” hace también referencia a la preocupación de la Iglesia por muchos que han roto con ella cualquier vínculo, pero que no por eso se les deja de querer , sino que siguen siendo para ella muy importantes y queridos.

Si hasta aquí he intentado llamar vuestra atención sobre el Día de la Iglesia Diocesana, ahora he de hacer lo mismo sobre el Plan Pastoral, pero sin separarlo de la Diócesis. Porque este instrumento que os ofrecemos, precisamente la víspera de esta celebración, nace de la vida, la reflexión y de la misma misión que están realizando cada una de nuestras instituciones –grupos, movimientos, parroquias, organismos de curia de servicio o de consejo, siempre con una misma convicción: somos la Iglesia del Señor en Plasencia. Un Plan Pastoral lo que ofrece de peculiar es que, tras analizar y evaluar lo que se hace, en las diversidad de muchas acciones, lo orienta todo con unos fines bien situados en la actual situación de la vida cristiana entre nosotros. Pone de relieve dónde hemos de poner el acento en todo lo que hacemos y en lo nuevo y distinto que hemos de hacer.

En nuestro caso, hemos optado, tras un espléndido trabajo del Consejo Diocesano de Pastoral, bien inspirado en el Sínodo Diocesano, en la llamada de la Iglesia a la nueva evangelización. Nuestros sacerdotes, consagrados y laicos, unidos en la reflexión pastoral, han querido huir del alarde y han recordado una vez más, con comunión con toda la Iglesia y de todos los tiempos, la invitación misionera de Jesús a sus apóstoles: “Id y anunciad el Evangelio”. Enla escucha de esta llamada esencial, se han situado en nuestro tiempo y en nuestra realidad cercana; es decir, en nuestra Diócesis pero también en nuestro entorno occidental de vieja cristiandad, que tiene preocupaciones parecidas a las nuestras y que siente como nosotros la llamada a evangelizar. En sintonía con el momento presente, han querido lúcidamente que esa acción permanente que identifica a la Iglesia, la de evangelizar, tenga un carácter de novedad, porque así nos lo pide la realidad en la que estamos y porque a eso es a lo que anima a toda la Iglesia el Papa Benedicto XVI.

Los tres objetivos de nuestro Plan Pastoral, con sus correspondientes acciones, tienen impulso y medios para que en estos tres próximos años todos podamos decir: estamos empeñados en la nueva evangelización. Nuestro Plan Pastoral ha detectado muy bien que ésta es ante todo una acción espiritual, que parte de unos cristianos evangelizados, que buscan la santidad y se dejan guiar por el Espíritu Santo para ser nuevos y para mostrarse con novedad y coraje en la misión. El primer objetivo va todo él por el camino de encontrar la novedad en una fe sólida en la persona de Jesucristo. El segundo, fortalecida la vida cristiana con una confianza infinita en la gracia del Señor, que actúa en cada uno de los bautizados, ofrece motivos para fortalecer la experiencia cristiana comunitaria en toda la Diócesis y en cada uno de nuestros arciprestazgos y parroquias, grupos y movimientos. En el tercer objetivos se insiste, sobre todo, en el “id y anunciad”, en el salir a la realidad compleja y, a veces difícil, de nuestro entorno social y religioso, para llevar la palabra y el testimonio que acerque a Dios y a su Hijo Jesucristo a todos aquellos que se han alejado y cada día son más indiferentes a la fe.

Ahora toca la necesaria tarea de recibir, acoger, concretar y actuar personalmente y en todas nuestras comunidades, por esa ruta pastoral que, insisto, nos quiere llevar por los caminos de una nueva evangelización.

Con mi afecto y bendición.  

+Amadeo Rodríguez Magro

Obispo de Plasencia

Mons. Amadeo Rodríguez
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Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.