Somos iglesia diocesana

Queridos diocesanos:

El Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra todos los años en el mes de noviembre, pretende crear conciencia de nuestra pertenencia a una Diócesis concreta, es decir, a la Iglesia de Jesucristo, que peregrina en Cantabria y en el Valle de Mena. 

 La Diócesis  – afirma el Concilio Vaticano II – es una porción del Pueblo e Dios que se confía al Obispo para ser apacentada con la cooperación de sus sacerdotes, de suerte que, adherida a su Pastor y reunida por él en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en que se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo, que es una, santa, católica y apostólica” (Christus Dominus 11).

Colaboración personal. El sentido de nuestra pertenencia afectiva y efectiva  a la Diócesis debe llevarnos a implicarnos más en las tareas pastorales: la Iglesia Diocesana de Santander necesita nuestra colaboración personal. La mayoría de las acciones pastorales las llevan a cabo voluntarios, tanto cuando participan como miembros de los consejos de pastoral, de economía, etc., como en la educación en la fe de niños, jóvenes y adultos en la catequesis, en el testimonio del amor con los más pobres y necesitados en  cáritas diocesana, en las cáritas parroquiales y casas de religiosos. Todo esto nos exige nuestro compromiso y participación.

Colaboración económica. La Diócesis necesita también de nuestra colaboración económica. Nuestras aportaciones voluntarias son la parte más importante del sostenimiento económico de nuestra Iglesia, como puede verse en los datos de ingresos y gastos. La mejor forma de colaborar es con una aportación periódica personal o familiar, abonada por domiciliación bancaria. La cuantía dependerá de la situación económica familiar, de las necesidades de la Diócesis y de la generosidad de los creyentes.

Como Obispo de la Diócesis exhorto vivamente a todos los diocesanos y a todas las personas que valoran la labor de la Iglesia a que colaboren generosamente en la colecta especial  para el sostenimiento de nuestra Iglesia Diocesana de Santander.

¡Muchas gracias a todos!

 Con mi afecto, agradecimiento y bendición, 

+ Vicente Jiménez Zamora – Obispo de Santander

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.