¿Noticia o acontecimiento?

Recuerdo que el año pasado se habló mucho del rescate de 33 mineros sepultados en Copiapó, en el desierto de Atacama (Chile). Fue un ejemplo de comunión de personas, de técnica y esfuerzos compartidos. La familia humana dio toda una lección que emocionó al mundo entero y todo el mundo lo celebramos con mucho agradecimiento y admiración. Desgraciadamente aquella tragedia compartida solidariamente y con mucha conmoción por millones de personas se convirtió poco después en un espectáculo mediático irrespetuoso.

Aquella tragedia acabó bien, gracias a Dios, y fue un referente que dio pie a hablar de las injusticias laborales, sociales y morales que sufrían los mineros de aquel país. La pregunta es: ¿por qué dejó de ser noticia si, según testigos directos, no ha cambiado nada aquel contexto sociolaboral a pesar de tantas promesas hechas por unos y otros?

Podríamos decir lo mismo de situaciones parecidas, tanto o más dramáticas, que nos rodean a una cierta distancia (Haití, Costa de Marfil) o mucho más cerca de casa si las queremos ver. ¿Por qué dejan de ser noticia sin que las cosas hayan mejorado demasiado en la gran mayoría de los casos? Quizás porque vivimos la mayor parte de aquello que sucede sólo como noticia, pero no como algo que nos afecta y nos lleva a replantearnos la vida.

Tal vez porque vivimos las cosas como algo que llama nuestra atención sólo puntualmente, como una noticia que nos llega seguida rápidamente de un montón de otras a las que apenas paramos atención. San Ignacio de Loyola insistía mucho en la importancia de «dejarse afectar». Seguramente esta es la diferencia de percepción ante aquello que sucede en nuestro alrededor y en las experiencias que viven las personas de cerca o de lejos.

Sería bueno acostumbrarnos a no pasar página tan rápidamente. Dejémonos afectar procurando vivir las cosas que pasan como acontecimientos que piden nuestra implicación. Somos miembros de la misma familia humana y parte de esta sociedad, la única que tenemos, nos guste poco o mucho. Pensemos en nuestra contribución al bien y al mal, por acción u omisión, en nuestra casa pero también más allá.

Ciertamente hay muchas situaciones que superan de largo nuestras posibilidades, pero si nos educamos y contribuimos a educar para vivirlo todo con menos superficialidad y «sumando afecciones»; si aumentamos entre todos la capacidad de reflexión y traducimos nuestra solidaridad en decisiones personales y colectivas en favor de los hermanos, seguro que nuestro mundo llegará a ser cada día algo mejor.

Cuando hablo a los miembros de la Iglesia de Lleida acostumbro a decir que somos ramas de un único árbol y no podemos tener vida si no estamos vinculados al tronco. La misma imagen nos vale como ciudadanos responsables de la única humanidad y del bien de sus miembros.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.